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En 10 años, 220.380 personas se divorciaron en Ecuador, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).  La entidad detalla, a través del Anuario de Estadísticas Vitales: Matrimonios y Divorcios, que desde 2006 hasta 2016 hubo un incremento de 83,45% de separaciones conyugales en el país. Solo el primer año se registraron 13.981 divorcios, mientras que hasta fines del año pasado hubo 25.648 disoluciones matrimoniales.

Elizabeth Montenegro, psicóloga educativa del Centro de Estrategias de Aprendizaje y Desarrollo de la Inteligencia (Ceadi), considera que la independencia económica y la falta de compromiso entre parejas podrían ser -entre otras- las causas de este incremento.

El TELÉGRAFO consultó a sus seguidores en las redes sociales cuál creía que era la principal causa de divorcios y un 49% pensó que la infidelidad, un 24% la incompatibilidad, un 21% el tema económico y un 6% los problemas familiares. Participaron 620 personas.

A la consulta de Montenegro llegan pacientes que reconocen que se encuentran desencantados de la unión de pareja y eso se debe fundamentalmente a que no hay un compromiso ratificado.

“La gente dice: ‘pensé que el matrimonio era otro cosa’, ‘ya se acabó la magia’. No hay un compromiso de salir adelante a pesar de los problemas. Muchas veces la situación se complica por los conflictos de los hijos”.

Los cálculos del INEC estiman que luego de 14 años de matrimonio, las parejas deciden separarse. Ricardo Garzón se divorció hace 15 años. Su pareja decidió dar fin a la relación, por ello cree que no estaba interesada en permanecer al lado de él sino que persiguía otros intereses.

A su criterio,  hay mujeres que estudian, se superan “y asumen el rol de cuidar a sus hijos, aunque no sea junto al esposo y eso no pasaba antes”.

Cecilia Peña (32 años) está casada desde hace ocho años. Ha sobrellevado su matrimonio con “comunicación”. Pero conoce de amigos y familiares que deciden romper su relación no solo por problemas de comunicación, sino por conflictos económicos. Ese fue el caso de Samantha Estrella (32 años), quien se divorció hace un año. Cuenta que su esposo no conseguía trabajo estable, “y durante cinco años fui yo la que mantuvo mi hogar”.

El psicólogo Andrés Armendáriz  señaló que las mujeres son quienes ahora plantean con mayor frecuencia las demandas de divorcio a los hombres, a diferencia  de años anteriores, cuando se tenía el criterio de que “aunque pegue y mate, marido es y se debía soportar”.

Según él, la mayor preparación educativa de las mujeres les hace “valorizar sus derechos y, por ello, ante la primera situación de conflicto deciden dar un paso al costado y separarse”.

El INEC revela que solo en 2016 hubo 15.995 divorcios por mutuo acuerdo, 8.157 por abandono voluntario e injustificado por más de un año, así como  895 por injurias graves o actitud hostil.

El matrimonio de Juan Estupiñán  (38) terminó al año porque ella le descubrió una infidelidad. “Me planteó enseguida el divorcio, yo quise remediar ese error, pero hizo todo el papeleo para divorciarse, se fue de la casa y no la vi más de un año, no hubo nada más que hacer; ahora se casó de nuevo”.

Tanto los hombres como las mujeres deciden entre los 30 y 39 años separarse. Armendáriz considera que es una edad madura, “en donde saben qué quieren y las decisiones las toman convencidos”. En la Sierra, un 56,3% de disoluciones conyugales se producen, seguidas de un 37,2% en la Costa, 3,6% en la región amazónica, 0,4% en la región Insular y 2,5% en el exterior. Estos índices sorprenden al sociólogo Richard Quinteros, quien piensa que eso rompe con la creencia de que en “la Costa tienen un pensamiento más abierto que en la Sierra”.

Los matrimonios disminuyeron

Por el contrario al aumento de divorcios en el país, los matrimonios  disminuyeron en 22,01%. En 2006 hubo 74.036 casamientos, mientras que en 2016 se realizaron 57.738 nupcias. Para Montenegro, la reducción de las bodas es un cuadro común en América Latina.

Una de las razones es que los jóvenes no miran las nupcias como el destino final de sus vidas. La experta indica que en otros tiempos las mujeres esperaban concluir el bachillerato para casarse, pero ahora hay otros objetivos como estudiar, trabajar, viajar, etc. “Los jóvenes van posponiendo el hecho de formalizar y el compromiso se va dilatando. No les gusta comprometerse porque les interesa mantener la autonomía e independencia”, dice la psicóloga. (I)

Analistas creen que jóvenes ya no ven el rol clásico de la familia y el matrimonio 

El sociólogo Richard Quinteros cree que los divorcios se producen porque actualmente hay otro tipo de visión de la sociedad. Por ejemplo explicó que el rol del matrimonio es diferente al que existía antes. Opina que en la percepción clásica se creía que  el matrimonio debía consolidarse “por el sacerdocio, estar casado, tener una familia, la moral cristiana”. Ahora, en cambio, explicó que no es necesario estar casado para tener una familia. Así, también, comentó que las parejas “ya no están atadas a circunstancias beneficiosas y morales que les han anclado a un matrimonio por costumbre”. Por ello el experto sostuvo que las nuevas generaciones ya no ven al matrimonio como una institución moral, como era antes, “sino que está cambiando frente a las nuevas situaciones que presenta la sociedad actual”.

Explicó que los jóvenes tienen una nueva visión de lo que es la familia y la religión. “No todos creen que necesariamente se casa para toda la vida;  hay un cambio por la educación cada vez declarada con los derechos, la autonomía de cada persona”.

Quinteros cree que los jóvenes no consideran que el matrimonio debe ser la primera opción de su vida. “Los jóvenes, sobre todo los urbanos, quieren cumplir metas antes del matrimonio” y por ello muchas veces se dan figuras como la “unión libre” o la “unión de hecho”.

A criterio del sociólogo, ya no hay tabúes  en la figura del divorcio, sino que este pasó a ser una “opción”.

De su lado, Napoleón Velasteguí, presidente de la Federación Ecuatoriana de Sociólogos, cree que los jóvenes están interesados en cualificar su carrera profesional, a través de posgrados, “y eso lleva a que posterguen su fecha de matrimonio. Por ello puede haber mujeres que se casan más tarde, al estilo norteamericano y europeo”, dijo.

Habló de que la calidad de vida de la pareja garantizará el tiempo de duración del matrimonio. Explica que las relaciones de pareja cambiaron de cómo eran antes a cómo se visualizan hoy en día. Estos cambios considera que también se produjeron por el ingreso de la tecnología. Velasteguí sostuvo que hay nuevas visiones de la sociedad, de la familia, que hoy en día están en juego. (I)

Fuente: http://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/sociedad/4/divorcios-se-incrementaron-un-83-45-entre-2006-y-2016-en-ecuador

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