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Claudia Navarro, su esposo y su hijo son los últimos de una familia de 16 personas en abandonar la ciudad colombiana de Mocoa, arrasada por un alud que dejó más de 301 muertos, entre ellos 92 niños. Aunque su casa está en pie, se van por el temor a enfermedades.

La terminal de transporte fue una de las construcciones destruidas por la fuerza de las riadas el pasado viernes en la medianoche. El paradero improvisado desde donde salen buses y camionetas es un hervidero de personas.

La mayoría se va a casa de familiares en otras ciudades para ponerse a salvo de los problemas que genera la tragedia, en una ciudad cuya reconstrucción puede tomar hasta dos años. El barro se seca en las calles y genera polvareda.

“Me voy por evitar alguna enfermedad para el niño. Hay mucho polvo y la calidad de la poca agua que hay es mala y le ha afectado el estómago”, cuenta Navarro antes de abordar una camioneta hacia la parte noroccidental del departamento del Putumayo, del que Mocoa es capital.

Su hijo Matías, de tres años, patea piedras en la calle mientras esperan el transporte, y Navarro, que lleva en su mano un pequeño morral de Spiderman con juguetes, está atenta de que el pequeño no deje caer su tapabocas.

“Vamos a la casa de un pariente. Otros 13 de la familia ya viajaron, nosotros somos los últimos”, dice la mujer, con un dejo de resignación.

La tragedia causó la muerte de 301 personas, de las cuales 92 eran niños, y dejó damnificadas, sin vivienda y con necesidad de ayuda humanitaria, a 3.240, según el más reciente balance de la Unidad Nacional para la Gestión de Riesgo de Desastres.

La ONG internacional Acción contra el Hambre, cuyas camionetas ruedan estos días con ayuda humanitaria por Mocoa, señaló en un comunicado el miércoles que más de 34.000 personas “siguen sin acceso a la electricidad y al agua segura”, en esta ciudad de unos 70.000 habitantes.

El Gobierno instaló plantas que restituyeron la electricidad hace un par de días en el 20% de la ciudad, pero ni siquiera en estas zonas el servicio es constante y aunque los camiones distribuyen agua sin parar por los barrios, tampoco parecen suficientes.

El alud que ocurrió a la medianoche del viernes por el desbordamiento de tres ríos, tras intensas lluvias, afectó a unos 45.000 habitantes. En Mocoa viven 70.000 personas, según cálculos oficiales. La reconstrucción de la ciudad puede tomar hasta dos años.

El número de personas reportadas como desaparecidas era de 314, según cálculos entregados el miércoles por el presidente Juan Manuel Santos.

El mismo miércoles, una mujer, de 74 años, identificada como Rosa Elena Rodríguez, fue rescatada tras cinco días de la tragedia. Ella y otros familiares estaban aislados en su vivienda que fue destruida por el deslave. Un helicóptero de la Fuerza Aérea Colombiana los trasladó al  hospital. (I)

Esta noticia ha sido publicada originalmente por Diario EL TELÉGRAFO bajo la siguiente dirección: http://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/mundo/9/los-colombianos-abandonan-una-mocoa-devastada

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