“Cuando me dijiste: Mami, cuídame a mis 2 hijas, nunca pensé que sería para siempre. No así mija, no así!”, exclama con grito desgarrador Gregoria Zambrano, madre de Tatiana Arteaga, una de las 19 personas que -junto a su esposo Santiago Noboa- fallecieron en el accidente de tránsito en la vía Yaguachi-Jujan.

Las calles de la cooperativa ‘Santiaguito Roldós’, en el sur de Guayaquil, están de luto. Todos lucen de blanco y negro. Lloran madres, padres, hijos, esposos, compadres y vecinos.

El inicio de esta tragedia se produjo la tarde del viernes cuando dos grupos pertenecientes a Camino Neocatecumenal (organización católica), de la comunidad 5 y 6 de la iglesia Santa Faz, partieron con 32 personas desde la parroquia hacia un retiro espiritual de consagración a Dios, en el cantón Montalvo, en Los Ríos.

Durante el viaje, aproximadamente a las 20:30, un hombre en estado etílico en un Gran Vitara blanco sobrepasaba a los autos cuando al invadir el otro carril chocó contra un bus de la cooperativa Ventanas y provocó que el pesado vehículo se estrellara contra el expreso en el que viajaban los peregrinos católicos.

Las víctimas buscaban a Dios

La agrupación católica Camino Neocatecumenal orientaba a los jóvenes de esta zona mediante actividades recreativas con el fin de alejarlos de problemáticas sociales (pandillas, alcohol y drogas) a los que están expuestos.

“No era la primera vez que viajaba, siempre lo hacían, a mí me gusta la iglesia del barrio porque los adolescentes se refugian en actividades positivas. Acá, en la cooperativa y en todas partes, hay muchos peligros y cuando un padre ve que los chicos buscan actividades que los llevan por el buen camino los apoyamos”, relata Roxanna Avilés moradora de la zona.

Avilés, junto a su hija Briggitte, de 17 años, sale de la velación de Tatiana  Arteaga para acompañar el féretro de Kerly Yumbla Bohórquez, de 19 años, a quien la trasladan desde la velación de su hogar hacia el coliseo del colegio José María Egas donde varios de los cuerpos recibieron una misa.

No todos los cuerpos fueron trasladados, hay algunos cadáveres que se dirigieron directamente al cementerio de Jardines de la Esperanza donde fueron enterrados la tarde ayer.

“Por el estado del cuerpo de mi madre -que sufrió amputaciones por los golpes del accidente-, nosotros la llevaremos directamente al cementerio”, explicó Janeth Cuero, hija de Estela Quintero, de 60 años, otra víctima mortal del accidente.

Unas casas más adelante el llanto era igual de desgarrador. Dora Vázquez perdió a su hijo, William Borja; a su nuera, Mariuxi Hurtado;y a su nieta de 7 meses llamada Brisa. Ella y su consuegra Gilma Rivadeneira se están haciendo a cargo de las otras  dos hijas de la pareja.

La última misa

El padre argentino Pablo Finós, párroco de la iglesia Santa Faz de la cooperativa ‘Santiaguito Roldós’, recibió en la puerta del coliseo del colegio José María Egas a los deudos con los cádaveres de sus familiares.

Finós fue muy estricto y no cedió entrevistas ni permitió el ingreso a la prensa; la razón, según los asistentes, fue respetar el dolor de las víctimas del accidente.

Adentro, en el centro del coliseo se improvisó una pequeña capilla  que poseía una gran alfombra roja y azul para colocar los féretros. Cuando el cuerpo de Kerly Yumbla  llegó, ya había 13 féretros más, todos rodeados de arreglos de flores blancas.

Las  gradas estaban llenas en su totalidad, no solo asistieron las familias y amigos de los fallecidos, también se unieron los grupos misioneros de las parroquias cercanas.

Anita Gómez, de la iglesia Santa Isabel, indicó que si bien había mucha desolación -por la abrupta partida- también hay mucha resignación y oración.
“Mi hija Victoria González Jurado, de 17 años, falleció. No obstante, Dios cubrió con su manto a mi otra hija Betzabé (con capacidades especiales, de 20 años), quien pese a tener lesiones  y estar ubicada en el lado de la ventada salió con vida”, detalla Jorge Jurado.
Con un ojo morado e hinchado y con el dolor de su hombro izquierdo, Betzabé se refugia en brazos de su madre mientras su padre recibe las condolencias de sus compañeras de colegio nacional Ati II Pillahuaso.
Para sus compañeras, como Andrea, la noticia fue impactante. “Todas sabíamos que ese fin de semana iba a orar, pero es lamentable saber cómo la irresponsabilidad de un hombre termina con los sueños, no solo de una familia, sino de una comunidad que se preparaba para mejorar. Pero estoy segura de que serán más fuertes”. (I)

Esta noticia ha sido publicada originalmente por Diario EL TELÉGRAFO bajo la siguiente dirección: http://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/judicial/13/santiaguito-roldos-enterro-a-sus-victimas

Comments

comments

Administrador web

adminweb

Comments are closed.