Segmentar al electorado y delinear una estrategia digital basada en datos es lo que buscan los candidatos, con base en las posibilidades que muestran las encuestas.

Desde el “cuarto de guerra” los candidatos a dignidades locales y equipo de asesores -extranjeros en ciertos casos- planifican la campaña, que a partir del martes 5 de febrero se vivirá durante 45 días. Pero el trabajo arrancó hace al menos un año, cuando eligieron a los aspirantes por su carisma o recordación.

En el caso del Partido Social Cristiano-Madera de Guerrero (PSC-MG), la selección de casi 500 candidatos solo para Pichincha les tomó dos años, aunque una decisión de última hora los obligó a cambiar de idea en uno de los cargos más relevantes: la Alcaldía de Quito.

Superado esto, Gabriel Galán, vicepresidente del PSC en Pichincha, explica que el primer paso fue capacitar a los aspirantes con el apoyo de expertos. De la mano va el análisis de encuestas, la mayoría públicas para evitar gastos.

Tiene presente que la contienda es dura, más allá de la competencia, porque enfrentan a electores desencantados de la política por las denuncias de corrupción. También hay dificultad para conectarse con los más jóvenes, quienes interactúan mejor en redes sociales. Para apuntalar la campaña para la Alcaldía de Quito, al equipo se sumó una consultora brasileña, “siempre dentro de los límites de gasto que impone el Consejo Nacional Electoral”.

Con base a su experiencia, Galán y Fabricio Betancourt Ordóñez, consultor en Marketing Político, coinciden en que una asesoría puede costar desde $3.500 hasta $100.000 al mes, según los servicios que brinde, el periodo y la meta fijada.

Por ello, Betancourt recomienda que una campaña destine para investigación entre el 15% y 20% de su presupuesto; el 60% para publicidad; y el resto en otros gastos como logística. “Los candidatos que van primero son los que hacen investigación, los que van a la cola estarán pegando banderines y regalando camisetas”.

Romel González, asesor político, enfatiza que con regalos y conciertos no se ganan elecciones. Es indispensable -indica- tener un jefe de campaña capaz de organizar al equipo, un experto en comunicación y marketing político. Además, otro responsable de la logística y un asesor político para construir la propuesta electoral, con base en las debilidades y oportunidades del candidato.

En el caso del movimiento Unión Ecuatoriana, la preparación de la campaña arrancó hace un año. Santiago Guarderas, aspirante a concejal de Quito, reconoce que trabajan en segmentar su propuesta, pues mientras los jóvenes piensan en la falta de oportunidades laborales, los demás quieren seguridad y resolver el problema de movilidad.

Por ello han privilegiado el trabajo en territorio -“política que se mantendrá en caso de ser electos”- y con el talento de su candidato a la Alcaldía para el voleibol, como otra estrategia de campaña, recorren los barrios y comparten con la gente.

Sin embargo, los expertos consultados consideran que hasta ahora han visto una campaña muy tradicional que no termina de explotar todo el potencial del ecosistema digital, desconociendo el impacto de una estrategia bien segmentada debido al alcance que tienen las distintas redes sociales. (I)

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Opinión
Romel González
Abogado y asesor político

Levante datos y diseñe el plan

Cada cantón tiene sus propias características y demandas; jamás será lo mismo hacer campaña en Quito que en Jipijapa. Hasta ahora poco se discute la agenda de trabajo, el foco está en la imagen del candidato. Y vemos que la presencia del candidato joven se ha reducido y los partidos apostaron por personajes con trayectoria política, una diferencia con otros procesos electorales.

Identificar cuál es el segmento del electorado que se identifica con el candidato: jóvenes, mujeres, campesinos, pescadores… será clave para, a partir de un levantamiento de información, delinear una estrategia efectiva.

Al hablar de cifras, el costo de una asesoría política dependerá de lo que implique: levantamiento de información, manejo en redes sociales, diseño de un plan estratégico y el territorio en cuestión; incluso si es una asesoría temporal para obtener un diagnóstico inicial. Un servicio integral puede costar desde $10.000 en adelante.

Pero el marketing digital está dando un vuelco a las campañas. Hay actores políticos que lideran procesos estando detrás del teléfono sin la necesidad de recorrer las calles.

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Opinión
Fabricio Betancourt Ordóñez
Consultor en Marketing Político

El voto será pragmático

Los candidatos aún calientan motores, pero tras el desgaste de los partidos el electorado quiere a un político probado. El voto será más pragmático y la estrategia dependerá de las encuestas. Se intentará polarizar al electorado con una campaña negativa que vendrá de lado y lado.

Pero la novedad es que aún desconocen el potencial del ecosistema digital y apenas lo han explotado: email marketing, Google, YouTube, Netflix, Instagram (red de la vanidad), Twitter (red del odio y la venganza) y Facebook (red de la diversión).

Además están los medios analógicos como los mensajes de texto y Whatsapp, que se pueden emplear con base en una adecuada minería de datos, pero hasta ahora las campañas son tradicionales e improvisadas.

Según nuestras mediciones, en Quito, al recorrer las calles un candidato llega a 500 personas, que en 45 días de campaña serían 22.500. Eso sería terrible.

En el entorno digital un candidato crece de manera exponencial su llegada a los electores si maneja un contenido creativo. Hay que identificar en dónde es necesaria una campaña territorial y en dónde usar una estrategia digital. (I)

Esta noticia ha sido publicada originalmente por Diario EL TELÉGRAFO bajo la siguiente dirección: https://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/politica/3/costos-asesorias-campana-electoral-elecciones

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