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January 17, 2018

Un agente del GIR recordó que las camaretas, tumbacasas y otros artefactos no solo son peligrosos cuando hay fuego, pues hasta un golpe los puede activar.

Doce cuadras a lo largo de la calle Seis de Marzo, en el centro de Guayaquil, fueron recorridas por personal de la Policía Nacional e Intendencia. El objetivo: verificar que no se comercialicen artefactos explosivos en la vía pública o estén almacenados en bodegas.

Pero no solo revisaron eso, sino también que las personas que arman los coloridos y variados monigotes trabajen en ambientes seguros. Por ejemplo, una bodega quedó con sello de clausura, porque los ocupantes tenían una cocina y un tanque de gas en la misma área, donde había cartones, pinturas, moldes, la goma y demás materiales.

Josué Dumani, intendente general de Policía de Guayas, manifestó que esa imprudencia puede causar grandes incendios por la fácil combustión de los elementos.

Indicó que en los 15 días de diciembre ejecutaron, en la provincia, 336 operativos para terminar con la venta y acopio clandestino de explosivos. “Llevamos una tonelada y media de pólvora incautada”.

El funcionario manifestó que la fabricación clandestina se realiza más en el Guasmo (sur de Guayaquil) y la comercialización en la calle Seis de Marzo.

Sin embargo, en el operativo de ayer no encontraron evidencias. “Este es el primer control en esta zona, pero los haremos todos los días”.

Javier Toapanta, jefe de la escuadra de explosivos del Grupo de Intervención y Rescate (GIR), explicó que la acción fue de carácter preventiva para que las personas entiendan que no deben comercializar explosivos, mucho menos los elaborados de forma artesanal.

“No vendan, no guarden. Un golpe, una chispa, el calor los pueden activar. La temperatura que existe aquí en la ciudad los pueden activar”, indicó el oficial, quien llegó al sitio con otros tres miembros del equipo antiexplosivo y dos canes amaestrados.

Control en Salitre
Los operativos de control se ejecutan en los cantones de Guayas. El jueves último, en Salitre, los agentes de la Policía y Comisaría decomisaron 2.000 explosivos.

Betzabeth Ponera, comisaria del cantón, explicó que quienes deseen vender estos artefactos deben solicitar los permisos, pertenecer a una asociación y organizarse para comercializarlos en un lugar específico, con condiciones de seguridad.

“Los explosivos deben contar con el aval de las Fuerzas Armadas”.

Ponera agregó que durante los controles anticamaretas las personas aseguraron que los explosivos los consiguieron en Guayaquil.

Miles de explosivos en Babahoyo
Sacos de yute y cajas con 6.000 tumbacasas y 3.000 voladores caseros o cohetes fueron hallados apilados en cuatro viviendas del mismo sector ‘Los Callejones’, en el cantón Babahoyo, de la provincia de Los Ríos. Los inmuebles pertenecían a una misma familia.

Agentes de la Subdirección de Investigaciones de Delitos Contra la Propiedad (Sidprobac) informaron que la mayor parte de artefactos estaba en la casa de una mujer de la tercera edad.

“Estaba embodegado de una manera rústica y sin las debidas seguridades. Cerca de los sacos había artefactos eléctricos conectados. Los explosivos estaban listos para la distribución”, manifestó Joffre Estrada, jefe de la Sidprobac.

Patricio Cevallos, jefe de Policía de Babahoyo, informó que presuntamente desde los inmuebles allanados se distribuían los explosivos para toda la ciudad.

Puntualizó que los operativos serán constantes para evitar accidentes. (I)

Los agentes contabilizaron cada uno de los explosivos decomisados en cuatro viviendas en el cantón Babahoyo, Los Ríos. Foto: Cortesía

Esta noticia ha sido publicada originalmente por Diario EL TELÉGRAFO bajo la siguiente dirección: http://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/judicial/1/casas-y-ferias-son-bombas-de-tiempo-por-explosivos

ferzhr@gmail.com

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