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El expresidente (2010-2014) arrasó en las urnas al obtener el 54% de los votos, frente al 45% de Alejandro Guillier. La centroizquierda queda fracturada.

Una “paliza”. Así calificaban los chilenos, la noche del domingo, el contundente triunfo electoral del expresidente de centroderecha Sebastián Piñera (foto), quien en la segunda vuelta se impuso con el 54,5% de los votos, frente a su rival de centroizquierda, Alejandro Guillier, quien obtuvo el 45,4%, con el 100% de las mesas escrutadas.

El resultado fue una sorpresa, ya que se pensaba que la votación sería más estrecha y disputada. Así, la derecha regresará a La Moneda a partir de marzo próximo.

Poco después del cierre de las mesas, a las 18:00, las primeras tendencias dieron por ganador a Piñera. Luego, el recuento de votos fue tan rápido, que antes de las 20:00 Guillier reconoció su derrota, felicitó a Piñera y llamó a reconstruir las fuerzas de centroizquierda. “Fue una derrota dura”, dijo el senador, apoyado por los partidos de la Nueva Mayoría de Michelle Bachelet.

La propia presidenta, minutos después, telefoneó a Piñera, a quien le deseó “una muy buena gestión”. La conversación entre ambos fue transmitida por todos los canales de televisión.

Ayer, los dos gobernantes desayunaron en la casa del multimillonario, cumpliendo con un ritual republicano anclado en el país.

Entrada la noche, antes de las 21:00, apareció Guillier, con Piñera y sus respectivas esposas, en su comando de campaña, para felicitarlo de manera personal. “Hay un ganador claro”, dijo Guillier, quien anunció una “oposición constructiva”.

El presidente electo, por su parte, agradeció las palabras de su contendor y señaló que a Chile le falta “más acuerdo y más diálogo”. También reconoció que tomará algunas propuestas del programa político de Guillier, pero no detalló cuáles.

Más tarde, Piñera habló ante sus adherentes y señaló que “unidos vamos a transformar Chile en un país desarrollado, con oportunidades para todos. Recibimos este triunfo con humildad, pero también con esperanza. Viva la diferencia, viva el pluralismo de ideas, pero nunca esas diferencias deben convertirnos en enemigos. Quiero decirlo con toda claridad, las cosas no se logran de un día para otro”.

Piñera obtuvo más votos de los que se esperaban, incluso sufragó más gente que en la primera vuelta. Así, los votantes pasaron de 6,7 millones en la primera vuelta a 7 millones en el balotaje.

Por primera vez desde el año 2000 que la participación aumentó en un balotaje en Chile, que desde 2012 tiene voto voluntario.

¿Cómo consiguió más votos Piñera? ¿La centroizquierda no acudió a votar? ¿Los del Frente Amplio de Beatriz Sánchez optaron por quedarse en casa? ¿Guillier no fue un buen candidato? Estas eran las preguntas que se hacían los chilenos tras la segunda vuelta. Además, Piñera arrasó en todas las regiones del país, excepto en el extremo sur.

A partir de marzo, Piñera enfrentará un complejo escenario, con una sociedad polarizada en términos políticos y muy ansiosa de cambios rápidos. En su campaña presidencial, el nuevo mandatario prometió que bajo su gestión Chile volverá a crecer en términos económicos, que los chilenos volverán a tener trabajo y que “vendrán tiempos mejores”.

Pero la tarea no será fácil, ya que la derecha no cuenta con mayoría en el Congreso y, además, deberá mostrar avances concretos en materia económica, de salud y educación. Precisamente en este último punto, Piñera se comprometió a mantener la gratuidad universitaria que se concretó durante el mandato de Bachelet, al menos para el 60% de los sectores más vulnerables.

Sin embargo, sus detractores aseguran que no se avanzará mayormente en gratuidad, como tampoco en la modificación del sistema privado de pensiones.

Piñera, uno de los políticos y empresarios más acaudalados del país, regresará a La Moneda después de que gobernara entre 2010 y 2014, en un período que efectivamente se crearon casi 800.000 nuevos empleos y la economía tuvo un auge, pero sin grandes programas sociales ni reformas como los que desarrolló Bachelet.

También en su gestión enfrentó constantes acusaciones de conflictos de intereses de sus colaboradores y ministros, además de permanentes salidas de protocolo que terminaron por provocar una masiva risa entre la mayoría de los chilenos. Estas “metidas de pata” en Chile se conocen como “piñericosas”.

El Frente Amplio en la oposición
La centroizquierda, por su parte, quedó en el suelo y profundamente dividida. Así, para este sector tampoco será fácil recomponer sus fuerzas. Y más aún, porque el Frente Amplio, cuya candidata presidencial logró el 20% en la primera vuelta, además de 20 diputados y un senador, será un actor clave en la nueva configuración de la política chilena. Así, anunciaron que serán oposición.

La unión entre la Nueva Mayoría y el Frente Amplio se ve poco probable, al menos en el corto plazo. En ese sentido, las disputas y diferencias entre ambos sectores, solo beneficiarán a Piñera. Además, la centroizquierda se queda sin un líder claro y que entusiasme a la mayoría, como en su momento pasó con Bachelet.

Para la presidenta, los resultados son amargos, ya que por segunda vez le traspasará la banda presidencial a Piñera, uno de sus mayores enemigos políticos. (I)

Esta noticia ha sido publicada originalmente por Diario EL TELÉGRAFO bajo la siguiente dirección: http://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/mundo/1/chile-gira-a-la-derecha-con-el-triunfo-de-pinera

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