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Nassib Neme confió siempre en Alfredo Arias, que solventó en el camino los problemas de su equipo para convertirlo en protagonista con un juego directo y preciso.

Emelec cerró la etapa casi de manera brillante, para convertirse en finalista del campeonato ecuatoriano 2017. Recién en la fecha 18 trepó a la punta de forma definitiva, luego de una disputa intensa con Delfín y después con El Nacional.

Los dirigidos por Guillermo Arias se enfocaron por completo en el campeonato local, luego de ser eliminados en la Copa Libertadores de América por San Lorenzo de Argentina, en agosto.

A pesar de que la doble competición no lo afectó para siempre mantenerse entre los primeros, cuando se enfocó al 100% en el único objetivo que le quedaba en el año, fue cuando empezó a sacar ventaja y a soñar con disputar el título con Delfín.

Los partidos claves en la etapa fueron precisamente contra rivales directos y que representaban amenazas para su candidatura, sobre todo en la ronda de revanchas de la segunda etapa.

El 3-0 en el Clásico del Astillero impulsó su carrera y también la victoria 2-4 contra Liga de Quito en el estadio Casa Blanca, con remontada incluida, pues iba 2-0 abajo en los 10 primeros minutos del encuentro.

En la fecha siguiente y jugando en su casa, los ‘eléctricos’ certificaron su pase a la final contra Guayaquil City. Allí apareció Arias en rueda de prensa, luego de meses de no hacerlo, por considerar que sus declaraciones tras los juegos eran tergiversadas por la prensa.

“El camino ha sido duro. Sinceramente habría querido venir a hablar después de la última final, pero creo que merecía la pena que yo dé la palabra, porque la verdad, es que quiero decir que si tomé la decisión de no hablar, fue en favor de Emelec”, señaló el pasado 2 de diciembre.

Es que esa actitud de Arias se derivó por los resultados de la primera etapa, en la que el equipo no marchó bien y perdió cotejos claves que le impidieron luchar de cerca con Delfín por el primer lugar de la clasificación.

En cambio, su rival de patio, Barcelona, estuvo detrás de los mantenses, hasta que por una sanción de la FIFA le restaron seis puntos y Emelec ocupó el segundo lugar, pero a nueve unidades de Delfín.

El campeón no pudo cortar la racha de su rival. Incluso durante el torneo regular, antes de las finales, no lo pudo vencer: cayó en una oportunidad y empató en otras tres. La primera final en el Capwell también representó su primera victoria.

En la dinámica de la primera etapa, Emelec no pudo ser un equipo arrollador, algo que sí consiguió en el segundo semestre. Incluso aparecieron diversos rumores sobre una salida del entrenador, pero el presidente Nassib Neme siempre ratificó su confianza en él y el tiempo le dio la razón.

Sin embargo, los ‘eléctricos’ no la pasaron tan bien al inicio del campeonato. Los elementos nuevos tardaron en acoplarse a la idea de Arias, que a pesar de ello dio pelea en el torneo.

Emelec hizo nueve contrataciones para esta temporada, tres extranjeros y seis nacionales. El cartel de ellos decía mucho de sus capacidades, pero Arias tardó en poder engranar de la mejor forma a su plantilla.

Por ejemplo, Ayrton Preciado no lograba el rendimiento que tuvo posteriormente, al peruano Christian Ramos le costó ganarse un lugar como titular y lo propio al argentino Bruno Vides, que no demostró sus dotes goleadores como lo había hecho anteriormente en Universidad Católica.

Con la etapa perdida, Emelec se reinició para asumir la segunda. No hubo tiempo para descansos y gracias a la paciencia de Neme y al trabajo de Arias, consiguieron amalgamar un equipo con variantes ofensivas, una defensa sólida y también sustitutos que son aporte verdadero para sacar al equipo de alguna emergencia.

El campeón fue protagonista durante toda la temporada, pero con un pasaje apenas oscuro en la primera etapa. Todo se superó con calma, ante la presión de la afición por ver una mejoría en la plantilla. De a poco volvió la confianza alrededor de todo el entorno del ‘mundo Emelec’, que resultó en un torneo redondo con su estrella número 14. (I)

Un torneo internacional, la obsesión de los ‘azules’

Los títulos recientes de Emelec son motivo de éxtasis entre quienes conforman el club. El tricampeonato y la estrella 14 lo ubican como el segundo equipo más ganador en el campeonato ecuatoriano.

Sin embargo, conseguir una participación destacada en los torneos internacionales continúa como una tarea pendiente. No por nada, los ‘azules’ se han clasificado de forma consecutiva a la Copa Libertadores de América desde 2010 hasta la edición del próximo año.

También estuvieron en la Copa Sudamericana entre 2009 y 2016 de forma ininterrumpida. A pesar de esa continua presencia internacional, el campeón no ha logrado estar en los sitiales preferenciales de ninguno de los dos torneos.

En la edición anterior consiguieron llegar hasta los octavos de final, los propio en 2012 y 2013; en 2015 llegaron hasta los cuartos de final, lo más lejos que han logrado acceder en las últimas ocho ediciones de la Copa.

En la Sudamericana 2014 llegó hasta los cuartos de final, en su participación más destacada en ese torneo, pero fue eliminado en manos del Sao Paulo de Brasil.

A escala nacional ha demostrado estar a un nivel superlativo, pero ello los empuja a buscar una mejor participación fuera de las fronteras nacionales. (I)

Esta noticia ha sido publicada originalmente por Diario EL TELÉGRAFO bajo la siguiente dirección: http://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/futbol-nacional/1/la-paciencia-fue-la-clave-para-el-titulo-14-de-emelec

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