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El exmandatario de Brasil está condenado por corrupción en la Operación Lava Jato, pero al mismo tiempo es favorito en las elecciones del 7 de octubre.

El rechazo de un habeas corpus para evitar la inminente detención del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva estrechó el camino judicial del líder del Partido de los Trabajadores (PT).

El exsindicalista está condenado por corrupción en la Operación Lava Jato, pero al mismo tiempo es el favorito en las elecciones del 7 de octubre, para las cuales es posible que sea inhabilitado.

Es por eso que como los caminos de Lula da Silva cada vez encuentran más bloqueos judiciales el PT ya habla de buscar un ‘plan B’, pero con la alerta encendida: las encuestas indican que si él no se presenta, el favorito es el diputado ultraderechista Jair Bolsonaro, defensor de la dictadura, de armar a la población y homofóbico confeso.

La situación de Lula da Silva recibió un nuevo revés en las últimas horas en el complejo sistema judicial que debe enfrentar: El Superior Tribunal de Justicia (STJ), máxima corte penal, negó por unanimidad el habeas corpus preventivo para evitar cumplir en una cárcel la condena por corrupción antes de que se agoten las instancias de apelación.

El rechazo fue votado por los cinco miembros de la Sala 5 del tribunal, por lo que la defensa de Lula da Silva apelará ante el Supremo Tribunal Federal (STF), la Corte Suprema, que definirá si el líder del Partido de los Trabajadores cumplirá su pena de 12 años y un mes de cárcel tras las rejas solo con la condena en segunda instancia.

Al mismo tiempo que la votación en el STJ, la tradicional encuesta del instituto MDA para la Confederación Nacional del Transporte, arrojó que Lula da Silva gana en primera y segunda vuelta: en la primera con el 33% de los votos contra el 16% de Bolsonaro. El 8% obtiene la líder ambientalista Marina Silva y el 6% el gobernador de Sao Paulo, Geraldo Alckmin, del oficialista Partido de la Social de la Democracia Brasileña (PSDB), aliada del presidente Michel Temer.

La encuesta arrojó también que la expectativa de Temer de ver su popularidad disparar con la intervención militar en la seguridad de Río de Janeiro no se cumplió: del 3% de apoyo en septiembre, ahora tiene el 4%, con más del 73% de rechazo popular de su gestión, según el sondeo del martes.

Quieren impedir su candidatura
Lula da Silva vinculó su calvario judicial con un intento de la derecha y de la Operación Lava Jato de armarle causas para proscribirlo: en las próximas semanas puede ser detenido y en junio inhabilitado como candidato, ya que fue condenado en dos instancias, algo que saca del juego a cualquier postulante en virtud de la Ley de Ficha Limpia.

“Espero que quienes van a juzgarme hoy en el Superior Tribunal de Justicia hayan leído el proceso, las acusaciones y la defensa, y permitan que el pueblo pueda juzgarme en octubre”, indicó el exgobernante antes de que se rechazara el habeas corpus.

“El día en que la Policía o el Ministerio Público prueben que yo recibí un real indebidamente estaré fuera de la vida pública”.

La decisión no tiene que ver con el mérito del caso, sino con la procedencia de un habeas corpus preventivo antes de que se cumplan los trámites procesales sobre la detención.

Lo que está en discusión legal es si un condenado en dos instancias puede ser detenido sin esperar, como indica la Constitución, a agotar todos los niveles de la justicia. Desde 2016 la Corte Suprema aceptó las detenciones en dos instancias y ahora Lula da Silva pide que el máximo tribunal se reúna nuevamente para votar sobre esta interpretación.

“No se ve ilegalidad en la determinación de cumplir pena después de la segunda instancia”, dijo el juez Félix Fischer, relator del caso, contra los intereses del exmandatario y a favor de la línea de trabajo de la Operación Lava Jato.

Lula da Silva, según las encuestas es considerado el mejor presidente de la historia de Brasil en su gestión 2003-2010, fue condenado en primera instancia por el juez Sergio Moro por recibir un departamento en propiedad oculta de la empresa constructora OAS en la playa Guarujá.

El fallo fue ratificado el 24 de enero por la cámara de apelaciones, el Tribunal Regional Federal 4 de Porto Alegre, que lo condenó a 12 años y un mes de prisión efectiva.

Este tribunal debe resolver unos trámites de queja presentado por la defensa de Lula da Silva y una vez finalizado proceder a detenerlo: la revista Veja indicó que el juez Moro prepara un cuartel del Ejército en Curitiba, Paraná, como posible cárcel para aislarlo de las conmociones populares.

Sin Lula da Silva como candidato, el oficialismo de derechas que respalda a Temer ve posible mantenerse en el Palacio del Planalto. Hay negociaciones para replicar la alianza entre el Movimiento de la Democracia Brasileña (MDB) de Temer y el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) del expresidente Fernando Henrique Cardoso.

El oficialismo con apoyo del mercado financiero habla de una fórmula entre el gobernador paulista Alckmin, titular del PSDB, y el ministro de Hacienda, Henrique Meirelles.

El ‘plan B’ del PT
En el Partido de los Trabajadores (PT), el ‘plan B’ para reemplazar a Lula da Silva incluye a Jacques Wagner, exgobernador de Bahía, o Fernando Haddad, exalcalde de Sao Paulo.

Aunque las encuestas ponen en duda por primera vez el poder de transferencia de votos automáticos en caso de que Lula da Silva no sea candidato.

La precampaña brasileña es calificada por los analistas como la más convulsionada desde el regreso a la democracia, sobre todo porque las elecciones deben ponerle un cierre a la era de la turbulencia iniciada en 2016 con la destitución de Dilma Rousseff de la presidencia a manos de su vicepresidente, Temer, y la antigua oposición. (I)

Esta noticia ha sido publicada originalmente por Diario EL TELÉGRAFO bajo la siguiente dirección: https://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/mundo/8/lula-tan-cerca-de-la-carcel-como-de-ganar-los-comicios

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