Poco más de dos meses han pasado desde la última vez que el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, habló sobre la expectativa de reunirse con su homólogo de Estados Unidos, Donald Trump.
Fue el 31 de octubre de 2025 cuando Noboa dijo al canal Teleamazonas que proyectaba en dos o tres semanas reunirse con su homólogo. Sin embargo, hasta el 20 de enero de 2026 el Gobierno ecuatoriano no ha emitido ninguna información sobre algún encuentro oficial.
Mientras tanto, Noboa se encuentra en Suiza, participando en actividades del Foro Económico Mundial de Davos.
Donald Trump también estará en Davos. Se prevé que este 21 de enero exponga su agenda internacional en el Foro.
Importancia estratégica según intereses de EE.UU.
Luis Verdesoto, PhD en Ciencias Sociales, académico y analista, duda que Trump se esté cerrando ante Noboa. Recuerda que hubo cierto respaldo e incluso una foto con Trump anteriormente en Mar A Lago. “No creo que haya un alejamiento. Simplemente es que no da más, ahora”.
En el panorama mundial hay países con pesos diferenciados. “Nosotros (Ecuador) no vamos a tener nunca el peso de Argentina en el escenario internacional y además los pesos son estratégicos”, apunta.
Analiza que Ecuador puede tener menos peso económico y presencia internacional, pero estratégicamente podría tener importancia si se desarrolla un conflicto entre China y Taiwán que tiene respaldo de EE.UU. Por ejemplo, un conflicto en el mar del sur de China, a la altura de Australia, porque las islas Galápagos están situadas sobre el paralelo cero. “Ahí Ecuador va a tener mucha importancia, los EE.UU. va a tener mucho interés sobre Galápagos”, evalúa Verdesoto.
Factores que configuran la relación actual entre EE.UU. y Ecuador
Verdesoto señala algunos elementos para comprender la relación actual entre los mandatarios de ambos países.
Observa que hubo un “apresuramiento” de ambos gobiernos. “Trump en América Latina estaba presumiendo ante el mundo que él influía sobre los resultados electorales en cada uno de los países. Lo hizo en Argentina con respecto a la ganancia de Javier Milei y este respondió haciendo eco a lo que bateaba Trump”, recuerda.
En el caso ecuatoriano, Kristi Noem, titular de Homeland Security de EE.UU., se reunió con Noboa el 6 de noviembre de 2025, visitaron los lugares para posibles bases militares extranjeras, pero la consulta popular no lo permitió. Eso no apagó las aguas entre los mandatarios, dice Verdesoto, pero “perdieron la oportunidad de presumir una victoria conjunta entre Noboa y Trump, como había ocurrido en Argentina”.
Para Verdesoto, Ecuador no tiene un tratamiento privilegiado de parte de Trump, por ejemplo en su política arancelaria, porque en la visión mundial de EE.UU. es solo una ficha más. Aunque ve ciertas ventajas para Ecuador (aparecer como país amigo de Trump para atraer inversionistas, ayuda en cooperación para seguridad con EE.UU. y no con China ni Rusia) dice que hay un costo a pagar, advierte.
“Ecuador se metió en un juego muy peligroso que tiene beneficios y costos”, subraya. Eso está ligado a una deuda alta que se relaciona con “alinearse extremadamente con EE.UU. y dejar un poco la posición latinoamericana de no alineamiento, que ha sido tradicional de la política exterior ecuatoriana”, explica.
Diferencias entre el discurso y lo técnico
Santiago Carranco, analista internacional y coordinador del Laboratorio de Relaciones Internacionales de la Universidad Internacional del Ecuador, indica que en relaciones exteriores se debe diferenciar lo discursivo de lo técnico.
“Nos dimos cuenta que la cooperación de EE.UU. durante el 2025 hacia Ecuador fue bastante pequeña. Estamos hablando de $20 millones”, dice en cuanto a lo técnico, en comparación con otros países de la región.
Marco Rubio, secretario de Estado de EE.UU., ha visitado varios países de la región, no solamente Ecuador. Pero el Gobierno de Noboa ha tratado de mantener dos aspectos discursivos, refiere Carranco:
- Discursivamente, decir que Ecuador es muy cercano a EE.UU.
- Tratar de alinear Ecuador a los intereses que EE.UU. mantenga, a sus decisiones, sin que lo pida.
“Algo muy importante es que Trump no se está reuniendo con presidentes latinoamericanos. El encargado de toda la geopolítica de Latinoamérica es Rubio”, comenta el experto.
Por eso, ve lejana la posibilidad de una reunión entre Noboa y Trump. “No existiría una agenda que no pueda hacer ni Rubio ni Noem. No es que Trump no quiera reunirse con Noboa, sino que no hay la necesidad de hacerlo”, evalúa.
Cooperación, inversión y apertura de mercados para Ecuador, son puntos a considerar para valorar si el alineamiento de Noboa con EE.UU. en 2025 tiene algún efecto en 2026, resume.
“Una foto no significa que exista una relación fuerte o débil, las relaciones fuertes o débiles de los Estados se construyen a partir de agendas planificadas, visitas oficiales y de creación de agendas conjuntas”, destaca Carranco.
Una alineación evidente con EE.UU.
Richard Salazar, docente del Centro de Estudios Asia – Latinoamérica (CEAL), observa que Noboa está más alineado con EE.UU. que con China. “Es además algo que él ha buscado desde su primer mandato en 2023 y ha dado muchas señales de ello”.
Destaca la habilidad de Noboa para manejar las relaciones tanto con EE.UU. como con el gigante asiático, “en vista de que tenemos enormes deudas del país con China y proyectos estratégicos”.
Sin embargo, estima que actualmente Noboa no forma parte fundamental de la agenda de Trump.
“Trump se ha enfocado en objetivos geopolíticos y estratégicos de carácter global que han incluido a Venezuela, ahora incluyen a Groenlandia (Trump busca el control de ese territorio). El presidente de EE.UU. ha estado más concentrado en eso”, analiza Salazar.
Pero el experto no menosprecia las visitas de Noem y Rubio a Ecuador. “No se puede decir que EE.UU. no esté prestando atención al Ecuador, sino esas dos visitas que fueron importantes no hubieran ocurrido”.
“Es evidente que esa reunión (con Trump) no se ha concretado” porque “no manejó bien los tiempos”, dice respecto a las declaraciones de Noboa de octubre de 2025. También pudo ser una expresión para tratar de influir en el resultado electoral de la consulta popular, añade.
Al contrario, ve que EE.UU. ha demostrado que considera a Ecuador dentro de los países del hemisferio occidental con los cuales desarrolla “una buena relación, eso es evidente”. (KSQ)
La agenda oficial de Noboa en Suiza no contempla ningún encuentro con Trump.
¿Ecuador debe pronunciarse sobre Ivonne Baki?
El Gobierno de Noboa no ha emitido ningún pronunciamiento frente a la candidatura de Ivonne Baki, diplomática de origen ecuatoriana y libanesa, propuesta por Líbano para la Secretaría General de Naciones Unidas.
“Sería dramático que Ecuador no copatrocine esa candidatura. Ahí tenemos un enredo que hay que solucionar pronto porque Ecuador no puede no auspiciar una candidatura que sí la auspicia Trump”, cuestiona Verdesoto.
En 2024 Noboa finalizó las funciones de Baki como embajadora en EE.UU. y la delegó a Francia, en diciembre de 2024 pasó al sector privado.
Carranco también coincide en que Ecuador debería manifestar apoyo no por ser Baki, sino por ser una diplomática con raíces latinoamericanas. “No porque existan fricciones personales, se tiene que olvidar la importancia de la política exterior. Una cosa es el tema personal y otra cosa es el manejo de una buena política exterior”, señala. Sin embargo, cree que Michelle Bachelet, expresidenta de Chile, es una candidata más fuerte para ocupar la Secretaría.


