Las 12 paradas de buses urbanos de Loja no cuentan con baterías sanitarias ni depósitos de basura debido a una histórica falta de atención prioritaria en la infraestructura pública. Los conductores cumplen sus jornadas laborales en terminales finales improvisados que carecen de las condiciones mínimas de habitabilidad y salud. Esta deficiencia los obliga a buscar alternativas informales para realizar sus necesidades biológicas y para gestionar los desechos que se generan tras limpiar los vehículos al concluir cada ruta.
«Es responsabilidad de los conductores no botar la basura en el suelo, pero también parte de la obligación municipal es ofrecer un lugar adecuado», reclamó el economista Álvaro Labanda, gerente del Consorcio de Transportistas Urbanos Ciudad de Loja.
El dirigente gremial enfatizó a LA HORA que el Municipio de Loja ignora la dotación de estas estructuras esenciales, las cuales constituyen un bien público obligatorio para el correcto funcionamiento del cantón.
Brecha de infraestructura y fallas en la recolección
La problemática se extiende a 12 estaciones urbanas, entre las principales constan: Las Pitas (línea 1), Borja (línea 4), Colinas Lojanas (línea 5), Manzano (línea 6) y Motupe (línea 7). Asimismo, los despachos del redondel de Ciudad Victoria (líneas 8 y 11) operan bajo las mismas carencias.
A esta falta de obras se suma la irregularidad del sistema de recolección de basura de la ciudad, cuyos camiones ya no cumplen con los horarios ni con las frecuencias tradicionales.
“Ese es un servicio que tampoco ha sido atendido; tal vez por eso el sistema de recolección de basura no se brinda con normalidad”, detalló Labanda.
Por su parte, Jhoana Maldonado, moradora del barrio Sauces Norte, explicó que existen horarios variados en la recolección de basura. “Necesitamos que nos ayuden con un horario específico para que la gente sepa a qué hora tiene que sacar los desechos”.
Impacto en la salud
El problema central radica en el riesgo epidemiológico diario al que se someten los trabajadores del volante. En los puntos de despacho, los choferes permanecen estacionados durante varios minutos entre cada recorrido, expuestos directamente a la insalubridad. En zonas vulnerables, la cercanía de ríos con descargas de aguas servidas multiplica la presencia de vectores y bacterias.
«En el tema de salud, muchos usuarios, conductores o moradores se ven afectados», advirtió el gerente respecto a la contaminación ambiental que rodea a los terminales.
Ante la falta de contenedores, la administración del consorcio ordenó a los choferes retener los desperdicios dentro de los buses hasta trasladarlos a sus domicilios. El gremio también solicitó a los usuarios corresponsabilidad para cuidar la limpieza interna de las unidades.
Conflicto social con moradores
Esta crisis de infraestructura técnica desencadenó finalmente un conflicto social en el sector de Sauces Norte, parada compartida por las líneas 2 y 10. Debido a la acumulación de desechos en las orillas de la vía y a los malos olores del río colindante, los moradores de este barrio formalizaron sus quejas contra el sector del transporte.
Los vecinos exigen una solución inmediata al consorcio y consideran este inconveniente como un peligro comunitario, mientras los choferes reiteran que el origen del problema es la falta de gestión del Municipio de Loja.


