Si alguna vez se ha preguntado de dónde sale la cifra de la canasta básica que aparece cada mes en las noticias, la respuesta no está en una lista que alguien decidió detrás de un escritorio.
La canasta es, en realidad, una especie de receta estadística del hogar ecuatoriano. El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) observa qué compran las familias, cuánto gastan, cómo viven y qué necesidades consideran esenciales. Con esa información construye un hogar de referencia y calcula cuánto cuesta cubrir sus consumos.
La receta acaba de cambiar después de casi 44 años.
En agosto de 2026, el INEC presentó la nueva Canasta Familiar Básica de Consumo (CFBC), correspondiente a julio. Sustituye a la canasta que se utilizaba desde noviembre de 1982 y pasa de 75 a 98 bienes y servicios. Su costo nacional en julio fue de $825,17.
Pero entender el cambio exige ir más allá del precio final. La pregunta importante es: ¿cómo se construyeron esos $825,17?
Paso 1: mirar cómo viven y gastan los hogares ecuatorianos
La antigua canasta tenía una limitación evidente: estaba construida sobre información que reflejaba la realidad de mediados de la década de 1960.
Su punto de partida fue la Encuesta de Presupuestos Familiares del Área Urbana de 1975-1976 y la estructura del Salario Mínimo Vital de 1982. Es decir, la fotografía de consumo que durante décadas sirvió para calcular el costo de vida provenía de una sociedad muy distinta a la actual.
La nueva canasta parte de información mucho más reciente: la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares Urbanos y Rurales (Enighur) 2024-2025. El proceso contó además con acompañamiento técnico de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).
La diferencia es fundamental.
Antes, la canasta se construía con una estructura de consumo que tenía más de cuatro décadas. Ahora se observa qué está ocurriendo en los hogares contemporáneos.
Por eso aparecen gastos que en 1982 simplemente no tenían sentido: internet, planes celulares, alimentos para mascotas o productos de higiene femenina.
Paso 2: Establecer las características del hogar de referencia para calcular la canasta básica en Ecuador
Aquí aparece una de las partes menos conocidas de la metodología.
El INEC no tomó como referencia ni a los hogares con mayores ingresos ni a los que viven en condiciones de extrema precariedad. Seleccionó una población de referencia trabajadora mediante el método de carencias críticas.
¿La idea? Encontrar hogares que no estén atravesando privaciones extremas y que permitan representar un nivel de consumo considerado adecuado.
Para ello se revisaron cuatro dimensiones.
Vivienda: se excluyen hogares con materiales precarios o hacinamiento. Por ejemplo, un hogar con piso de tierra queda fuera de la población de referencia.
Servicios básicos: se considera el acceso a agua mediante red pública o junta de agua y a alcantarillado o un pozo séptico funcional.
Educación: se observa el acceso y permanencia de jóvenes de 18 a 24 años en educación superior.
Alimentación: se establece que el gasto en alimentos no supere el 65% del gasto total del hogar.
Así se llega a una población estadística de referencia que se identifica como el quintil móvil 25.
En otras palabras, la canasta no intenta responder cuánto gasta una familia rica ni cuánto necesita una familia en pobreza extrema. Busca aproximarse a lo que requiere un hogar trabajador para mantener condiciones de vida dignas.
Paso 3: Construir la familia tipo en Ecuador que consume la canasta básica
Intertítulo
Con esa población de referencia se construye el hogar que servirá como modelo para calcular la canasta.
Está formado por cuatro personas:
un hombre adulto de 30 a 59 años;
una mujer adulta de 30 a 59 años;
un niño de 11 a 12 años;
una niña de 7 a 8 años.
Esto no significa que el INEC considere que todas las familias ecuatorianas tengan esa composición. Es un hogar estadístico de referencia que permite hacer comparable el cálculo.
También se establece cuánto necesita esa familia para alimentarse.
La dieta se ajusta utilizando las escalas de energía de adulto equivalente de la FAO y la OMS. El hombre adulto de referencia requiere un promedio de 2.950 kilocalorías diarias, y las necesidades del resto de integrantes se calculan proporcionalmente.
La composición nutricional de la dieta queda distribuida en 21% de proteínas, 20% de grasas y 59% de carbohidratos.
Por eso la canasta no es simplemente una suma de productos que los hogares compran. También incorpora criterios sobre nutrición y bienestar.
Intertítulo Paso 4: Decidir bienes y servicios entran o salen de la canasta básica en Ecuador
Aquí está uno de los cambios más visibles. La nueva canasta tiene 98 bienes y servicios: 37 corresponden al componente alimentario y 61 al no alimentario. La anterior tenía 75 productos.
¿Cómo se decide que un producto merece entrar? El cambio responde a tres grandes criterios.
- El consumo de los hogares cambió. Un hogar actual tiene necesidades que no existían o no tenían la misma importancia hace 44 años.
La conectividad, por ejemplo, dejó de ser un lujo para convertirse en una herramienta para estudiar, trabajar y comunicarse. Por eso aparecen el plan celular pospago y el internet residencial.
También cambió la relación con las mascotas: los alimentos preparados para perros pasan a formar parte de la medición.
- Se revisó la calidad nutricional. No basta con preguntar qué compra la gente. También se revisó qué alimentos permiten construir una dieta adecuada.
Por eso salen algunos productos asociados a hábitos de consumo anteriores y entran otros con mayor aporte nutricional. También se incorpora de manera más realista el gasto en almuerzos consumidos fuera del hogar.
- Se separa lo individual de lo que comparte la familia. No todo se consume de la misma manera. La ropa, por ejemplo, se calcula considerando a quién corresponde: hombre, mujer o niño.
En cambio, servicios como el agua y la electricidad se comparten. Una familia de cuatro personas consume más electricidad que una persona sola, pero no cuatro veces más. Por eso la metodología aplica economías de escala a estos servicios.
- ¿Qué salió de la canasta y qué entró desde julio de 2026? La transformación se puede entender mejor con algunos ejemplos.
Salen: casimir y algodón para confeccionar camisas, reparación de calzado, entrada a partidos de fútbol, entrada a cine, periódico impreso y cigarrillos con filtro.
Entran: yogur, manzanas, plan celular pospago, internet residencial, transporte en taxi urbano, alimentos preparados para mascotas caninas, toallas sanitarias y fundas para basura.
La conclusión es bastante gráfica: la canasta dejó de representar al hogar de 1982 para intentar representar al hogar de 2026. (JS)
La canasta básica no cambia cada mes en Ecuador: lo que cambia son sus precios
Una confusión frecuente es pensar que el INEC modifica continuamente la lista de productos.
No es así. Una vez definidos los bienes y servicios y las cantidades que forman parte de la canasta, por ejemplo, determinada cantidad de arroz o determinadas gigas de internet, esas cantidades permanecen constantes durante el período de vigencia.
Lo que cambia cada mes son los precios medios recogidos en los comercios.
Esto permite entender cómo se pasa de una metodología a un precio mensual: primero se define qué consume y cuánto consume el hogar de referencia; después se observa cuánto cuestan esos bienes y servicios en cada período.
La canasta básica mide el costo de vida en Ecuador, no define quién es pobre
Esta es otra diferencia importante. La Canasta Familiar Básica de Consumo no es la línea de pobreza.
La primera busca medir el costo de vida y el desgaste del poder adquisitivo de un hogar trabajador. La segunda establece un umbral para determinar si una persona u hogar está en condición de pobreza.
También cambió la forma de considerar los ingresos del hogar.
La antigua metodología trabajaba con 1,6 perceptores de una remuneración básica unificada. La nueva utiliza un promedio de 1,82 perceptores de ingresos por hogar.
Esto tiene una lectura muy concreta: el hogar estadístico que sirve de referencia para la nueva canasta supone que casi dos personas generan ingresos.
Por eso, cuando se habla de que una familia necesita cubrir una canasta de $825,17, no se está diciendo que una sola persona deba ganar necesariamente ese monto.
¿En qué se gastan los $825 de la nueva canasta básica en Ecuador calculada con corte a julio de 2026?
Una vez construida la receta, llega la cuenta. De cada $100 de la canasta, aproximadamente $43 se destinan a alimentos y bebidas. Ese grupo cuesta $355,27 mensuales y representa el 43,05% del total.
Otros $33,72 de cada $100 corresponden a vivienda, servicios básicos y transporte, con un costo total de $278,29.
Después aparecen:
Vestimenta: $72,34, el 8,77%.
Cuidado personal y salud: $70,44, el 8,54%.
Educación: $26,56, el 3,22%.
Productos de limpieza y mantenimiento: $22,25, el 2,70%.
Así, alimentos y vivienda concentran cerca del 77% de toda la canasta: $633,56 de los $825,17.
Es quizá la forma más sencilla de entender qué está diciendo la nueva canasta sobre los hogares ecuatorianos: la mayor parte del presupuesto sigue estando comprometida en comer y mantener la casa funcionando.
La canasta cambia según la ciudad: Cuenca es la más cara y Esmeraldas, la más barata en Ecuador
Los $825,17 son un promedio nacional. La cuenta cambia dependiendo de dónde viva la familia.
En julio, la canasta de la Sierra costó $838,98, mientras que en la Costa llegó a $813,91.
Por ciudades, Cuenca tuvo la canasta más cara, con $898,31. Le siguieron Quito, con $849,98, y Manta, con $848,20.
En el otro extremo estuvieron Santo Domingo, con $786,09, y Esmeraldas, con $773,30.
Eso significa que entre la ciudad con la canasta más costosa y la más barata hay una diferencia de $125,01 al mes.
Los precios bajaron en julio, pero el alivio aún no llega al bolsillo de los ecuatorianos
La nueva canasta comenzó a utilizarse justo cuando los precios dieron un pequeño respiro.
En julio de 2026, la inflación mensual fue de -0,09%, frente al 0,79% registrado en junio. Es decir, en promedio, los precios al consumidor bajaron ligeramente durante ese mes.
La mayor caída se produjo en seguros y servicios financieros (-3,70%). También bajaron muebles y artículos para el hogar (-1,49%), salud (-1,26%), recreación, deporte y cultura (-1,20%) e información y comunicación (-0,61%).
Los alimentos y bebidas no alcohólicas tuvieron una reducción más pequeña, de -0,05%.
Pero ese alivio fue mensual. Frente a julio de 2025, los precios todavía fueron 1,39% más altos, mientras que la inflación acumulada de 2026 llegó a 1,30%.


