Con una economía que cayó 2% en 2024, el Gobierno tiene una oportunidad: negociar con el FMI un ritmo más pausado del ajuste fiscal. Se podrían postergar reformas como la tributaria y focalizar el subsidio al diésel para ganar margen fiscal sin asfixiar la reactivación.

La economía ecuatoriana necesita crecer rápido. Luego de una contracción del 2% en 2024, el Gobierno de Daniel Noboa puede jugar sus cartas para cambiar el enfoque del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). En lugar de acelerar el ajuste fiscal, podría negociar una ruta más suave, con reformas espaciadas en el tiempo y medidas que no frenen la reactivación.

Fausto Ortiz, exministro de Economía, sugiere que esta estrategia es viable. “El FMI ha sido un facilitador de recursos, pero el ajuste podría proyectarse de forma más lenta para permitir una verdadera recuperación”, explica. Eso implica aplazar una nueva reforma tributaria al menos hasta después de 2025 y aplicar medidas como la focalización del subsidio al diésel, lo que podría generar entre $500 millones y $1.000 millones adicionales para el fisco.

La ministra de Economía, Sahira Moya, se reunió con la directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, pero no han trascendido detalles concretos.

¿Cómo crecer más de 3% en 2025?

Hay bases para pensar que Ecuador puede alcanzar un crecimiento del 3% o incluso más este año. Las ventas internas ya muestran signos de recuperación: enero y febrero crecieron 9% y 6% respectivamente, cifras que contrastan con el estancamiento del mismo período en 2024. Si el consumo —que representa el 60% del PIB— crece un 4%, el crecimiento económico global podría alcanzar o superar el 3,5%.

Además, sectores como el comercio (15% del PIB) y la construcción —muy golpeado en 2024— podrían aportar a la recuperación si el Gobierno inyecta dinamismo mediante obra pública y mayor inversión privada.

Un equilibrio clave: gastar menos sin apagar la economía
El Gobierno debe encontrar un punto medio: reducir el déficit fiscal, pero sin paralizar la economía. El déficit proyectado para 2025 ronda los $4.000 millones, es decir, un 3,5% del PIB. Aunque el FMI espera una reducción más acelerada, Carlos Durán, economista y consultor internacional, sugiere que es preferible sincerar gastos e ingresos, y apostar por una reducción más lenta del déficit en función del crecimiento económico.

Parte del plan podría incluir una revisión del Impuesto a la Salida de Divisas (ISD), bajándolo de 5% a 2% o 2,5% para estimular la inversión y el ingreso de capitales.

Financiamiento y riesgo país: oportunidades si se envían las señales correctas
El financiamiento externo será clave. Ecuador ha recibido $3.300 millones en el primer trimestre de 2025, mayoritariamente deuda interna. En lo que resta del año, necesita atraer recursos frescos de multilaterales. No hay margen para colocar bonos en mercados internacionales hasta 2026.

El riesgo país —que superó los 1.900 puntos antes de la segunda vuelta electoral— ha bajado a 1.100 y podría seguir cayendo si el Gobierno presenta señales claras de estabilidad fiscal y crecimiento. Es factible volver a niveles cercanos a los 1.000 puntos, pero si se tiene un plan fiscal y de crecimiento creíble.

“El Gobierno puede apalancar la reducción del déficit en el crecimiento económico”, afirma Durán. Esto implica facilitar la inversión minera, reactivar el crédito, mejorar el entorno para atraer inversión extranjera directa (que ha estado por debajo del 0,3% del PIB) y priorizar sectores como el agroexportador.

También se puede considerar la consulta sobre la continuidad del bloque 43 del Yasuní, para decidir de manera más técnica y menos electoral si se puede recuperar parte de la producción petrolera perdida.(JS)

¿Cuál sería el plan para mejorar la situación fiscal y crecer?
Estas son las vías para el crecimiento nacional, según los especialistas consultados:

1 Subir ingresos públicos

Focalización del subsidio al diésel: puede generar entre $500 millones y $1.000 millones adicionales si se aplica un sistema claro y transparente para transporte público y de alimentos.
Mantener el IVA al 15% durante todo 2025: permitirá recaudar más de lo previsto originalmente.
Revisar el Impuesto a la Salida de Divisas (ISD): una reducción controlada del 5% al 2% y 2,5% podría atraer inversión extranjera y aumentar el ingreso de divisas.
Impulsar la inversión minera y en sectores exportadores: permite generar divisas y ampliar la base tributaria.
Explorar esquemas de financiamiento respaldados en flujos futuros de petróleo(pero sin repetir modelos como los de venta anticipada a China).
Mejor recaudación por mayor actividad económica: ventas internas ya están creciendo, lo que puede aumentar el ingreso tributario sin subir impuestos.
2 Reducir y reorganizar gastos sin asfixiar la economía

Ajuste fiscal gradual: no imponer nuevas reformas tributarias en 2025. Postergarlas permitiría evitar frenar el consumo e inversión privada.
Revisar y sincerar el Presupuesto General del Estado: incorporar gastos omitidos para no subestimar el déficit.
Redireccionar el gasto público hacia inversión(obra pública, infraestructura, seguridad), en lugar de solo cubrir gasto corriente.
Reducción progresiva del déficit fiscal: no buscar un ajuste de 5 puntos del PIB en un solo año; hacerlo en el tiempo.
Evaluar una reforma constitucional para redistribuir el 21% de impuestos y el 10% del petróleo que se entregan a los GAD, ajustando de forma proporcional al comportamiento de ingresos fiscales.
3 Reactivar la economía

Apoyar el consumo interno: el consumo representa el 60% del PIB; su crecimiento empuja el PIB general. Si crece 4%, el PIB podría subir más del 3,5%.
Inversión en obra pública: dinamiza construcción, uno de los sectores más rezagados (-7% en 2024).
Facilitar crédito al sector privado: acceso a financiamiento promueve inversión y empleo.
Fomentar un entorno favorable para la inversión extranjera directa: con señales regulatorias claras y estabilidad política.
Aprovechar sectores con buenos rendimientos como el agroexportador: diversificar producción ante riesgos de precios internacionales.
4 No ahogar la economía con el ajuste fiscal

Negociar con el FMI un ritmo más pausado del ajuste: para priorizar crecimiento sin perder el respaldo de multilaterales.
Evitar nuevas cargas tributarias en 2025: dejar que el crecimiento impulse la recaudación.
Sostener líneas de crédito multilaterales (CAF, FLAR, BID)como apoyo transitorio.
Enviar señales claras de estabilidad y orden fiscal para bajar el riesgo país: esto facilitaría financiamiento privado y externo.
5 Reducir atrasos fiscales de manera gradual

No generar nuevos atrasos en 2025.
Establecer un plan multianual de pagos a proveedores y seguridad social, iniciando con pagos parciales en 2025.
Buscar financiamiento externo fresco para cubrir parte del déficitsin recurrir a atrasos.
Liberar a la Seguridad Social de financiamiento del Estadopara que pueda recuperar liquidez y volver a invertir.
Reestructurar pagos a los GAD con acuerdos políticos y técnicos, garantizando cumplimiento sin generar nuevos desfases.

Fuente: https://www.lahora.com.ec/pais/ajustar-sin-asfixiar-plan-noboa-crecer-cumplir-fmi-2025/

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