La escalada del conflicto entre Estados Unidos, Israel Irán ha vuelto a poner en alerta a los mercados energéticos internacionales ante la amenaza de un posible cierre del Estrecho de Ormuz, uno de los pasos marítimos más estratégicos del planeta. Para Ecuador, país exportador de crudo, el impacto podría sentirse tanto en mayores ingresos como en nuevas presiones económicas internas.

Por este estrecho, una franja de apenas 33 kilómetros que conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán, circula aproximadamente el 20% del petróleo mundial y cerca del 30% del gas natural licuado. Cada día transitan por allí alrededor de 20 millones de barriles de crudo. Cualquier interrupción tendría efectos inmediatos en los precios internacionales.

El economista y analista petrolero Oswaldo Erazo explicó que el barril, que actualmente bordea los $65, podría subir entre $10 y $15 adicionales apenas reaccionen los mercados, acercándose a los $80. Si el cierre del estrecho se concreta, el alza podría ser mayor. Sin embargo, recordó que existe una sobreoferta global estimada entre 3,5 y 4 millones de barriles diarios, lo que podría amortiguar un repunte más brusco.

Para Ecuador, el escenario es ambiguo. Un mayor precio internacional implicaría más ingresos fiscales y por exportaciones. No obstante, el crudo ecuatoriano es pesado y enfrenta un “castigo” en el mercado, es decir, se vende con descuento frente a crudos más livianos. A esto se suma la mayor competencia del petróleo venezolano, recientemente reincorporado al mercado internacional, que compite directamente con el producto ecuatoriano.

Además, un encarecimiento del petróleo también elevaría el costo de combustibles refinados como diésel y gasolina, lo que presionaría la inflación y los costos logísticos. En un contexto de guerra, advierten los analistas, los beneficios pueden verse limitados por los efectos colaterales en transporte, comercio y precios internos.

Conflicto entre EE.UU., Israel e Irán

La tensión se intensificó tras ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra objetivos en Irán. En respuesta, Teherán lanzó represalias contra bases estadounidenses en la región y amenazó con cerrar el Estrecho de Ormuz, un movimiento que tendría repercusiones globales.

La escalada ha provocado volatilidad en los mercados energéticos y temores de una expansión del conflicto en Oriente Medio. Mientras Washington ha mantenido la presión militar, también ha dejado abierta la puerta a conversaciones con la nueva dirigencia iraní tras la muerte del ayatolá Alí Jamenei.

powered by

El escenario sigue siendo incierto: un cierre efectivo del estrecho podría disparar los precios del crudo, afectar el comercio mundial y profundizar el impacto económico en países exportadores e importadores de energía, incluido Ecuador. (EC)

Share.