Cada temporada lluviosa, los bosques secos del sur del país se transforman con el florecimiento de los guayacanes, pintando de amarillo extensas zonas naturales y convirtiéndose en un atractivo turístico de gran valor paisajístico y cultural en el cantón Zapotillo. Este fenómeno natural, que ocurre por pocos días, representa también una oportunidad para promover el turismo responsable y la educación ambiental.
Guías y profesionales del área ambiental advierten que, durante las visitas masivas, se ha evidenciado la presencia de residuos en senderos y zonas de descanso. Jenny Bustos, licenciada en Turismo y tour líder de Star Tourism, señaló que entre los desechos más comunes se encuentran plásticos, botellas y colillas de cigarrillo. “Lo más preocupante es que estos residuos no solo contaminan el entorno, sino que también pueden provocar incendios forestales y afectar a la fauna del bosque”, indicó.
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Desde una mirada técnica, el ingeniero en manejo y conservación del medio ambiente, Jonathan González explicó que los bosques secos tienen una capacidad de recuperación muy limitada. “La acumulación de basura contamina un suelo que ya es pobre en nutrientes y afecta directamente a microorganismos, flora y fauna; además, los plásticos y colillas permanecen en el ambiente durante décadas”, señaló. A esto se suma el riesgo de incendios, especialmente en época seca, debido a colillas mal apagadas o botellas de vidrio que concentran la radiación solar.
Pese a estas advertencias, los expertos coinciden en que el florecimiento de los guayacanes puede seguir siendo una experiencia segura y enriquecedora si se adoptan prácticas responsables. Bustos enfatizó que el mensaje no es dejar de visitar estos espacios, sino hacerlo con conciencia. “Disfrutemos de este entorno natural con responsabilidad, llevándonos la basura que generamos y evitando acciones que puedan dañarlo, porque es un ecosistema frágil”, expresó.
El llamado es a que turistas y visitantes asuman un rol activo en la conservación de este patrimonio natural, entendiendo que el cuidado del bosque garantiza que futuras generaciones también puedan admirar el florecimiento de los guayacanes.


