El Concejo Cantonal de Loja realizó, la tarde del jueves 29 de enero, el segundo debate del proyecto de reforma a la ordenanza que regula la operación del sistema intermodal de transporte urbano (SITU), normativa que incluye la posibilidad de un incremento en la tarifa del pasaje de buses urbanos. Durante la sesión se expusieron los parámetros técnicos utilizados para la determinación de la tarifa, así como un estudio socioeconómico elaborado en administraciones anteriores.


En la reunión, los concejales analizaron varios artículos considerados clave dentro del proceso de reforma y recogieron observaciones y sugerencias, por lo que el proyecto regresará a comisión para ajustes antes de una nueva discusión. Actualmente, el servicio de transporte urbano en Loja es operado por cuatro cooperativas: 24 de Mayo, Cuxibamba, Transurbasur y Urbexpress, que cubren la ciudad con 238 unidades, manteniendo una tarifa vigente de 30 centavos para adultos y 15 centavos para estudiantes.


Aunque desde el Cabildo se señaló que cualquier incremento tarifario estaría condicionado a una mejora en la calidad del servicio, el planteamiento ha generado un amplio malestar ciudadano. Estudiantes, trabajadores y padres de familia advierten que un alza impactaría directamente en su economía diaria, especialmente en un contexto de dificultades laborales y altos costos de vida.


Carla Arévalo, estudiante universitaria, manifestó que “este incremento que quieren tomar me afecta bastante porque tomo dos buses para ir a la universidad y otros dos para regresar a casa; eso reduce el dinero que tengo para alimentación y materiales de estudio”, además de cuestionar el estado de las unidades y la atención que dan al usuario.


Desde el sur occidente de la ciudad, María Quishpe, madre de familia, expresó su desacuerdo con la propuesta y pidió que se prioricen otras necesidades. “El dinero ya no rinde como antes y el trabajo está complicado; antes de pensar en subir los pasajes deberían arreglar las calles de los barrios y los accesos a la ciudad”, señaló.


Una preocupación similar expuso Gabriela Pasaca, trabajadora que percibe el salario básico, quien advirtió que incluso un incremento mínimo tendría efectos acumulativos. “Seis centavos parecen poco, pero al tomar cuatro buses diarios el gasto mensual se eleva mucho más de lo que uno ya tiene presupuestado”, indicó.


Mientras el proyecto de reforma continúa su trámite en comisión, el debate sobre el alza del pasaje sigue abierto y marcado por el rechazo ciudadano, que demanda no solo estabilidad tarifaria, sino también mejoras visibles en el servicio de transporte urbano.

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