Rodrigo Ibarra, presidente ejecutivo de Actuaria Consultores, advierte que el fondo de pensiones del IESS es insostenible y urge una reforma estructural. También llama al Gobierno a hablar con honestidad sobre la crisis del sistema.

La reforma del fondo de pensiones del IESS es inaplazable, advierte Rodrigo Ibarra, presidente ejecutivo de Actuaria Consultores. En entrevista con LA HORA, el experto explica que con 700.000 jubilados cobrando $7.000 millones anuales y aportes de afiliados que apenas llegan a $3.300 millones, el sistema enfrenta “una brecha de 3.700 millones” que solo en parte se cubre con el aporte estatal y que está “descapitalizando” las reservas del IESS.

Ibarra resalta que el triunfo electoral de Daniel Noboa abre una oportunidad política para concretar la reforma previsional. Asegura que “Noboa ganó con el voto de los jóvenes”, y por tanto tiene un mandato para pensar en ellos. “Este es el momento político adecuado para hacer los cambios, porque el presidente ganó con el voto de los jóvenes y es a ellos a quienes les debe rendir cuentas”, afirma. La urgencia es evidente, dice, y hay que pensar en las próximas generaciones: “hoy es el momento para cambiar, porque si no se cambia ahora, mañana va a ser demasiado tarde”.

¿Hacia dónde debe ir la reforma del sistema de pensiones del IESS?
Ibarra insiste en que la reforma debe adaptarse a las nuevas realidades del empleo y la demografía. Propone crear “un sistema multipilar de pensiones”, combinando el pilar solidario actual con cuentas individuales de ahorro.

En este esquema, cada afiliado recibiría su pensión en parte del fondo común y en parte de su propio ahorro personal. Como ilustra el experto, en unos años un jubilado con salario de $1.000 recibiría $800 de pensión: de esos $800, unos $500 los financiaría el IESS y $300 provendrían de la cuenta individual del trabajador

Para alimentar esas cuentas personales, sugiere destinar recursos de los fondos de reserva.

Ibarra cuestiona la fragmentación del aporte al IESS y la baja proporción que realmente se destina al fondo de pensiones. “El aporte total entre empleador y trabajador al IESS es del 20,5%”.

Sin embargo, de ese total, solo el 11,06% va al fondo de pensiones. El resto se reparte entre los seguros de salud, riesgos del trabajo, cesantía, el seguro campesino y el fondo de reserva. Por eso, reitera que hay que reforzar la parte individual del sistema para garantizar sostenibilidad a largo plazo.

En ese sentido, propone transformar el actual fondo de reserva, que representa el 8,33% del sueldo del trabajador y que hoy se entrega directamente como un ingreso adicional mensual (tras la reforma realizada durante el régimen de Rafael Correa), en un fondo de ahorro individual a largo plazo. “Hoy ese 8,33% se le paga al trabajador cada mes; pero lo que se hizo fue desnaturalizar el fondo de reserva, porque era un ahorro previsional y ahora se convirtió en un ingreso más”, señaló. Si ese aporte vuelve a su objetivo original, serviría como componente individual complementario al sistema de reparto, lo que permitiría diversificar el origen de la pensión.

Además, considera urgente reformar la jubilación patronal de modo integral: la iniciativa de la ministra de Trabajo, Ivonne Núñez, a criterio de Ibarra, solo impacta al sector privado, pero es “sobre todo al sector público al que hay que corregir”.

En resumen, propone un modelo diversificado donde, como advierte, “no ponga todos los huevos en la misma canasta y busque diversificar”: parte de la pensión vendría del IESS y parte de ahorros privados, reduciendo así la presión sobre un único fondo.

Estos cambios deberían ser parte de una revisión integral de los pilares del fondo de pensiones.

¿Por qué es urgente la reforma del sistema de pensiones del IESS?
Los números demuestran la necesidad urgente. Hace 15 años, en Ecuador había 8 trabajadores activos por cada jubilado; hoy esa proporción es de 5 a 1 y seguirá bajando, por lo que “hoy es el momento de hacer los cambios”. Ibarra subraya que los aportes de los afiliados activos ($3.300 millones/año) cubren menos de la mitad del costo de las pensiones ($7.000 millones), generando una brecha de $3.700 millones al año.

El Estado cubre un 40% de ese gasto (unos $2.800 millones en 2024), pero ese aporte crecerá a $3.400 millones en pocos años. Esa curva no es sostenible. “Este famoso 40% va a ir aumentando en el tiempo. Hoy es 2,800 millones, el próximo año serán 3.000, 3.200, 3.400 y así es insostenible”, dice Ibarra.

Además, los reportes oficiales indican que quedan apenas $500 millones líquidos en el fondo, “tal vez un poquito más de un mes de pago de pensiones”. Ibarra advierte que con esas cifras cualquier demora o reducción en el pago del aporte estatal equivale a consumir las reservas. La pregunta es cuánto tiempo tenemos para seguir pateando la pelota frente a esta crisis latente.

¿Por qué pagar la deuda histórica del IESS no es la solución?
Ibarra también se refirió al debate público sobre la llamada “deuda histórica” del Estado con el IESS. Si bien ahora se habla de una cifra que supera los $24.000 millones, él aclaró que “esa cifra no es real”, ya que no ha sido determinada con rigor actuarial. “No existe un estudio técnico actuarial independiente que valide esa cifra. En 2023 se hablaba de alrededor de $14.000 millones de deuda y un año después, sin explicación, subió a más de $24.000 millones”, afirmó.

Más allá del monto, Ibarra sostiene que pagar esa deuda no solucionaría los problemas estructurales del fondo de pensiones. “¿De qué le sirve al fondo de pensiones que le den 5.000 millones hoy? ¿Para pagar qué? ¿Dos años? ¿Y después qué pasa?”, se preguntó. Añade que el déficit actuarial del sistema es mucho más grande y que ese tipo de medidas solo permiten ganar tiempo, sin corregir la causa de fondo: la falta de sostenibilidad del sistema actual. “Ese tipo de ideas pueden ser populares, pero no resuelven nada a largo plazo”, advierte. (JS)

Fuente: https://www.lahora.com.ec/pais/reforma-iess-gente-entender-no-decisiones-no-pensiones/

Share.