La Federación Interprovincial de Indígenas Saraguros (FIIS) mantiene reuniones permanentes para analizar las consecuencias del Decreto 126, mediante el cual el Gobierno eliminó el subsidio al diésel. Según explicó Marco Guamán, presidente de la organización, el incremento del combustible golpea directamente a sectores rurales y de bajos recursos.
“Esto afecta a productores, al transporte comunitario, a los niños y a las familias que solo viven del bono de desarrollo humano. Antes el pasaje costaba 70 centavos, ahora llegará a un dólar, y para una persona que debe ir y volver de la comunidad a la ciudad, los gastos mínimos superan los cinco dólares diarios. Con un bono mensual, prácticamente todo se irá en movilidad”, señaló.
El representante indicó que las comunidades no rechazan los controles al tráfico ilegal de combustibles, pero cuestionan que el Gobierno no haya diseñado mecanismos claros para garantizar que los subsidios lleguen a quienes realmente dependen del diésel en la agricultura y el transporte comunitario. “No estamos en contra de la supervisión, pero se debería actuar en las zonas fronterizas y donde se trafica el diésel. No pueden ser los más pobres quienes paguen las consecuencias”, recalcó.
Paro como protesta
En cuanto a posibles paralizaciones, aclaró que lo ocurrido la tarde del martes 16 de septiembre fue “un llamado de atención” y que cualquier decisión de bloqueo o protesta dependerá de las asambleas comunitarias. “Estamos en alerta, en diálogo y esperando respuestas. Si no se escuchan nuestras demandas, podrían darse nuevas medidas”, expresó.
Además, el dirigente recordó que las peticiones de las comunidades van más allá del combustible: exigen la reparación de vías deterioradas en Loja y Azuay, mejoras en el sistema de salud —como ambulancias y personal en Saraguro—, el pago oportuno de salarios a servidores públicos y una estrategia real de seguridad.
Finalmente, insistió en que el movimiento indígena mantiene la puerta abierta al diálogo, pero con autoridades que tengan capacidad de decisión. “De nada sirve conversar con quienes no pueden resolver. Queremos acuerdos, no solo reuniones”, concluyó.


