Una de las estrategias políticas de los partidos y movimientos que llegan sin una mayoría al Legislativo es alcanzar acuerdos con otras agrupaciones para garantizar la gobernabilidad, con el respaldo de los votos. En los últimos años esta ha sido una práctica frecuente, sin embargo, en la mayoría de ocasiones esos tratos han durado pocos meses.

Para tener el control del Parlamento para el periodo 2025-2029 se cocinó una alianza en la Asamblea Nacional, la cual podría ejemplificar lo efímeros que pueden ser este tipo de acuerdos.

El 14 de mayo de 2025, Niels Olsen (ADN) logró, con el respaldo de los votos de un sector del movimiento Pachakutik y de los independientes, asumir la Presidencia de la Asamblea.

Cuatro meses después está a prueba la habilidad política del Gobierno de mantener el acuerdo con los sectores representados en la Asamblea.

Los compromisos entre ADN y un sector de Pachakutik le han permitido al oficialismo aprobar cinco proyectos de ley (Solidaridad, Integridad Pública, Áreas Protegidas, de Fundaciones, e Inteligencia).

La piedra en el zapato que le podría llevar a ADN a perder seis votos de sus aliados de Pachakutik es el trámite de la Ley de Fortalecimiento Crediticio y la eliminación del subsidio al diésel.

Cecilia Baltazar, de una facción de Pachakutik, no descartó en una entrevista revisar la alianza con ADN, que no solo significa tener el espacio de la segunda vicepresidencia de la Asamblea, con Carmen Tiupul a la cabeza, y la presidencia de la Comisión de Educación, a cargo de Baltazar, sino legislar y fiscalizar la salud, educación, producción y seguridad. Además, que se incorporen en la agenda los temas prioritarios, como la garantía del derecho al agua y a la naturaleza.

En este escenario, el Gobierno tendrá que seguir cabildeando con los grupos políticos para dar gobernabilidad a la gestión del presidente de la República, Daniel Noboa. ADN tiene 66 puestos, a estos se han sumado en las últimas votaciones 5 excorreístas y 4 independientes. Los 6 votos de una facción de Pachakutik son claves para el oficialismo.

Un pacto que duró cinco meses

En el periodo legislativo 2023-2025, a través de un trato entre la Revolución Ciudadana (RC), el Partido Social Cristiano (PSC) y el oficialismo Acción Democrática Nacional (ADN), Henry Kronfle (PSC) llegó a la Presidencia de la Asamblea.

De esa alianza resultó electa como primera vicepresidenta Viviana Veloz (RC), quien meses después subió a la Presidencia del Parlamento. Aquel pacto también viabilizó el reparto de las comisiones de Fiscalización, Justicia, Desarrollo, Régimen Económico, entre otras.

El control desde el Gobierno con el respaldo del correísmo y el PSC, también le permitió al presidente Daniel Noboa, aprobar un paquete de leyes económicas urgentes en los primeros cuatro meses de gestión. Entre las que se aprobaron constan las leyes de Generación de Empleo, de Energía, de Extinción de Dominio, entre otras.

El 5 de abril de 2024, el correísmo se presentó como la bancada opositora al régimen de Noboa, luego de que la Policía Nacional ingresó a la Embajada de México en Quito para tomar preso al exvicepresidente de la República, Jorge Glas, actualmente preso en la cárcel La Roca.

Otros acuerdos entre sectores antagónicos

En 2021, al iniciar la administración del entonces presidente de la Repúblicam Guillermo Lasso (CREO), y días antes de la inauguración de la Asamblea, su administración optó por un acuerdo con la Izquierda Democrática y Pachakutik, que pusieron reparos al pacto y terminaron dividiéndose en grupos aliados y rebeldes.

La entonces presidenta de la Asamblea, Guadalupe Llori (PK), perdió el respaldo de Pachakutik y de la ID. Posteriormente fue removida del cargo, dejando en evidencia la disolución de la alianza que había impulsado CREO.

En 2023, Lucio Gutiérrez inició su Gobierno acercándose también a Pachakutik, grupo al que incluso entregó ministerios como el de Relaciones Exteriores (con Nina Pacari a la cabeza). Luego con el PSC, con el Prian y el PRE (Partido Roldosista Ecuatoriano). (SC)

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