El Gobierno de Ecuador acusa al Gobierno de Colombia por la falta de cooperación en la lucha contra el narcotráfico. En medio de eso se generaron imposiciones económicas entre ambos países.
Aunque las cancilleres de Ecuador y Colombia tuvieron un diálogo en Panamá, durante el Foro Económico Internacional para América Latina y el Caribe 2026, aún hay expectativa sobre una reunión entre los mandatarios Daniel Noboa y Gustavo Petro.
Diálogo, primera e inevitable opción
Marcelo Fernández de Córdova, ex vicecanciller de Ecuador, recuerda que “desde hace muchos años la presencia del Gobierno colombiano no es fuerte en la zona fronteriza”. Atribuye a eso el hecho de que la droga pasa a Ecuador, sigue un trayecto hacia las costas y de allí sale a Estados Unidos (EE.UU.) o Europa.
Está de acuerdo con que Noboa exija a Colombia esa “mayor presencia” con controles. Considera que “cortar” el envío de droga es responsabilidad del lado colombiano.
Noboa no respondió a la invitación a conversar planteada por Petro, en su discurso, en Panamá el 28 de enero de 2026.
“En esta situación es la diplomacia la que tiene que intervenir, lo fundamental es que conversen (los mandatarios), que no se lancen medidas sin diálogo. Es una especie de guerra comercial. Tiene que haber diálogo”, sugiere el ex vicecanciller.
El diálogo puede llevar a acuerdos, pero esos acuerdos deben ser ejecutados, agrega. Como parte de esos acuerdos, plantea que Ecuador debe establecer algunas “normas de control para impedir el ingreso de colombianos”. Pero esta medida debe ser compartida por el vecino país para que funcione, indica.
La importancia de un diálogo radica en evitar futuros riesgos. “Hoy somos autosuficientes (en energía eléctrica), pero si hubiera una sequía como la de 2024, la cosa puede ser muy complicada”. Las medidas arancelarias solo afectarán a los consumidores, refiere.
“Las cabezas de las diplomacias son los presidentes, deben conversar y buscar puntos medios que sirvan para un acercamiento de las dos partes. No las imposiciones”, cuestiona.
Necesidad de soluciones integrales
Luis Gallegos, excanciller de Ecuador, observa que la conversación entre las cancilleres de Colombia y Ecuador puede allanar el camino para un diálogo, pero este debe ser “multisistémico”. Es decir, un diálogo que abarque “las medidas impuestas por Ecuador, la retaliación colombiana que atañe a una medida comercial económica y el tema de seguridad”.
Considera que es momento de que las partes se sienten a la mesa y “haya un esfuerzo conjunto para buscar soluciones a este tema porque, fundamentalmente, la cocaína viene de Colombia y sale por los puertos ecuatorianos”.
Además, sugiere acciones: “Ecuador tiene que sellar sus puertos, así como la frontera (cierre de pasos fronterizos). Sellar la salida de la droga es extremadamente importante”.
586 kilómetros de extensión tiene la frontera con Colombia, según el Ejército de Ecuador.
Pero, apunta que las soluciones no deben limitarse a un tema. “No hay una fórmula solamente de seguridad y comercio, tiene que haber también una conversación sobre el desarrollo. Es importante que haya programas de desarrollo en las provincias del norte de Ecuador, que están más asediadas por la influencia que tiene el narcotráfico”.
Plantea que haya mayor coordinación entre las Fuerzas Armadas y la Policía de Ecuador y Colombia: “Tiene que haber una solución integrada de Estados”.
Pero al tratarse de “un negocio transnacional de enormes proporciones, cuyo mercado es Estados Unidos y Europa”, lo que acuerden Ecuador y Colombia no alcanzará, advierte. “Tiene que haber una solución integral transnacional. Los mayores productores de cocaína son Colombia y Perú. Ecuador se ha convertido en una autopista para la salida de la droga. También se tiene que involucrar a los países de tránsito como México e involucrar a los países consumidores. Hay que ver también la penetración de recursos (del narcotráfico) en los sistemas financieros internacionales”, describe.
Allí, Gallegos recomienda que Ecuador tome la iniciativa y plantee “un sistema cooperativo integral, que solucione este problema”, aunque tomará tiempo, mínimo una década.
Seguimiento a acuerdos, fase clave
Alejandro Suárez, embajador de carrera y director de la Academia Diplomática del Ecuador Galo Plaza Lasso, dice que “debe haber una solución enmarcada en un entendimiento a nivel diplomático, que se traduzca ya en acciones concretas de los dos países en la frontera”.
El 29 de enero, Noticias Caracol indicó que tras la conversación entre Sommerfeld y Villavicencio en Panamá se habría acordado conformar una comisión binacional sobre defensa y que además habría reuniones de equipos económicos de ambos países para tratar sobre los aranceles. El 30 de enero, Sommerfeld afirmó que “todavía no existe acuerdo” con Colombia.
Pero si se logra un acuerdo, sería “un gran avance” y demostraría “la efectividad del recurso diplomático”, señala Suárez. Sobre esa base se podría avanzar, dice al respaldar la exigencia de Noboa: “El planteamiento del presidente Noboa fue absolutamente justo, razonable. Colombia tiene que preocuparse de la vigilancia en su frontera con Ecuador. Ecuador está haciendo lo suyo”.
Tras un diálogo y acuerdos, también se debería establecer una fase de seguimiento y evaluación, añade Suárez. Allí, dice, la Comisión Binacional Fronteriza (Combifron) podría ser el órgano de seguimiento, pero lo importante es la toma de decisiones por parte de Colombia.
Subraya que eso es relevante porque Ecuador tiene menos posibilidades económicas, está en desventaja relativa frente a Colombia y requiere amplia cooperación, por ejemplo, para ejecutar operaciones de seguridad.
Suárez tiene una hipótesis sobre por qué Noboa aún no ha aceptado dialogar con Petro, aunque este ya lo ha planteado: “La propuesta del presidente Petro no fue clara sobre si la conversación iba a ir precisamente en la dirección que le interesaba al Ecuador”. (KSQ)


