El Puerto Seco Comercial de Loja enfrenta una profunda crisis operativa y de infraestructura que mantiene en alerta a sus trabajadores. Los adjudicatarios de este centro de abasto califican la situación actual como un «abandono total» por parte de las autoridades locales y de la empresa pública GEDES-EP, entidad encargada de su administración. La falta de servicios básicos elementales, el severo deterioro de las vías de acceso, la inseguridad y la falta de regulación comercial han mermado drásticamente las ventas, llevando a los comerciantes a adoptar medidas de presión extremas y a exigir una intervención urgente de la Alcaldía.

La escasez de agua potable en las zonas de comercialización es uno de los puntos más críticos. A pesar de contar con seis andenes donde se manejan alimentos frescos, no existen grifos o puntos de agua cercanos. «Necesitamos lavarnos las manos, asearnos. Viene un usuario, compra una frutita y no tiene dónde lavarla porque no disponemos de grifos en los andenes», explicaron los adjudicatarios.

Esta carencia se extiende a las baterías sanitarias. En la parte baja del complejo apenas existe un baño y un orinal para los varones, y dos para las mujeres, mientras que en la parte alta la infraestructura cuenta con tres baños y dos urinarios para hombres, y dos para mujeres. Esta cantidad resulta completamente insuficiente para la alta demanda de adjudicatarios, pequeños productores de las parroquias y clientes, lo que genera largas filas y tiempos de espera incómodos para los usuarios.

Otra condición compleja es que en la temporada invernal el agua se filtra y corre por debajo de los puestos de trabajo. Para evitar que los sacos y productos se dañen o se pudran por la humedad, los trabajadores se ven obligados a colocar tarimas de madera y elevar su mercadería sobre el agua acumulada. Victoria Zeas, comerciante del Puerto Seco, denunció que la falta de inversión pública los ha obligado a asumir costos que le corresponden a la empresa administradora. «Aquí no hay infraestructura de parte de Gedes. Todo lo que ven, todas estas casetas en las que trabajamos, han sido construidas y pagadas con dinero de nuestro propio bolsillo», aseguró, visibilizando la falta de apoyo logístico.

A esto se suma la recolección de basura, los adjudicatarios señalan que el camión recolector deja derramar los lixiviados (el agua descompuesta que emana de los desechos orgánicos), lo que bajo el sol genera olores nauseabundos e insoportables que contaminan el ambiente de un espacio destinado, irónicamente, a la venta de alimentos.

Otro factor que debilitó la economía del Puerto Seco fue el anuncio e intento de implementación de un peaje de ingreso a finales del año pasado, cuya fecha de funcionamiento se había proyectado para finales de noviembre.

Diego Carchi, adjudicatario del sector, manifestó a LA HORA que dicha medida no fue socializada de forma correcta y que debió contar con la aprobación de los comerciantes que pagan un arriendo mensual.

«El usuario, si se le sube el costo de entrada aunque sea por 10 centavos, ya no viene. Prefiere irse al Mercado Mayorista en la madrugada o al mercado de Las Pitas, donde encuentra absolutamente todo lo que hay aquí y no le cobran», argumentó Carchi.

A esto se suma el pésimo estado de la vía de integración. Los clientes habituales han optado por dejar de asistir al Puerto Seco debido a los enormes baches y daños en la calzada, argumentando que prefieren evitar gastos económicos derivados del deterioro de sus vehículos. Asimismo, los pocos usuarios que ingresan se enfrentan a la falta de parqueaderos seguros; al tener que estacionar en las zonas bajas y desprotegidas.

Ante la falta de soluciones visuales y compromisos firmes, los adjudicatarios tomaron la decisión colectiva de suspender el pago de sus cánones de arrendamiento a la empresa GEDES-EP. Los comerciantes aclararon mediante un oficio formal que no se trata de una negativa a pagar o de un intento de que se les condone la deuda acumulada durante este periodo de paralización.
«Es nuestra obligación y tenemos que hacerlo, no queremos que nos regalen nada. Pero el pago se mantendrá suspendido hasta que la empresa se comprometa formalmente y las obras prioritarias empiecen a ejecutarse y se visualicen en el espacio físico», sentenció Carchi.

Finalmente, los trabajadores hicieron un llamado directo a la alcaldesa de Loja para implementar un plan de ordenamiento integral. El primer punto exige el control estricto de los mercados de la ciudad para que el Puerto Seco funcione realmente como el único centro de acopio y expendio de verduras al por mayor, evitando que los propios compañeros del complejo o camiones externos vendan de manera informal en los alrededores de otros mercados urbanos. Afirman que el espacio es lo suficientemente amplio para albergar de manera organizada a todos los pequeños productores que llegan desde las parroquias rurales.

Adjudicatarios solicitan de manera unánime la unificación de la jornada laboral en un horario estricto de 04:00 a 16:00.

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