La proximidad del Carnaval ya se siente en los principales sectores comerciales de Loja. Negocios dedicados a la venta de artículos festivos, ropa y accesorios registran un incremento progresivo en la demanda, especialmente de productos tradicionales como cariocas, bombas y pistolas de agua.
Luis Armijos, comerciante local, señaló que en esta temporada los artículos más solicitados son los implementos clásicos de la festividad. “Lo que más se vende son bombas, pistolas de agua, cariocas y tintes, que son los productos que se utilizan en carnaval”, explicó, destacando que los principales compradores son estudiantes que han iniciado sus actividades festivas tras el cierre del ciclo escolar.
Una percepción similar comparte Fredy, propietario del almacén Dolarazo de Christopher, quien indicó que los precios accesibles han incentivado las compras. “Estamos ofreciendo cariocas desde 50 centavos, además de ropa y trajes de baño, todo pensado para que los niños se diviertan de forma sana”, comentó, resaltando que la afluencia se concentra principalmente en el público infantil.
Además del dinamismo generado por el Carnaval, algunos comerciantes empiezan a mirar hacia el 14 de febrero, ya que ambas fechas van a coincidir este 2026. Aunque el protagonismo actual lo tienen los artículos festivos, varios locales ya cuentan con mercadería alusiva como peluches, arreglos, accesorios y detalles personalizados, mientras otros prevén incorporar estos productos en los próximos días.
Desde las importadoras Elisa’s, ubicadas en el centro de la ciudad, Rosa Guamán informó que la rotación de mercadería comenzó a notarse desde mediados de enero. “Lo que más se mueve ahora es carnaval, tenemos cariocas en varios precios, pistolas, mochilas y accesorios; la venta ya se activó especialmente los fines de semana”, indicó. Además, adelantó que, debido a la cercanía del 14 de febrero, algunos locales ya disponen de artículos alusivos a esa fecha.
Comerciantes coinciden en que, aunque el mayor movimiento se registra en días previos al feriado, la expectativa es que las ventas continúen incrementándose conforme se acerquen las celebraciones, en un contexto económico que obliga a mantener precios accesibles para la ciudadanía.


