La imagen clásica de una cirugía traumatológica asociada a grandes cicatrices y semanas de reposo empieza a quedar atrás. En su lugar, avanzan procedimientos con incisiones pequeñas, instrumental de alta precisión y sistemas de visualización que permiten intervenir articulaciones sin abrir completamente la zona afectada.
En Ecuador, miles de personas consultan cada año por dolor articular y lesiones deportivas. Las nuevas técnicas apuntan a reducir el impacto físico y el tiempo de recuperación, una demanda creciente en una población que busca mantenerse activa.
Menos incisión, menos trauma
Las técnicas mínimamente invasivas permiten tratar lesiones de rodilla, hombro, cadera y otras articulaciones con incisiones milimétricas.
El avance en tecnología quirúrgica facilita intervenir estructuras internas con menor agresión a los tejidos. Según el traumatólogo Andrés Goitia, este enfoque reduce el dolor postoperatorio y acelera la movilización del paciente.
La diferencia no es solo estética. El menor daño tisular influye en inflamación, cicatrización y tiempos de rehabilitación.
Qué cambia para el paciente
El impacto práctico se traduce en:
• Estancias hospitalarias más cortas.
• Menor inflamación y cicatrices pequeñas.
• Recuperación funcional más rápida.
• Retorno temprano a actividades laborales y deportivas, según el caso.
Estas técnicas se aplican con frecuencia en lesiones de ligamentos, meniscos, manguito rotador, cartílago y en ciertos tipos de fracturas seleccionadas.
Uno de los casos citados es el hallux valgus, cuya recuperación posquirúrgica muestra mejoras significativas en comparación con procedimientos tradicionales.
No todos son candidatos
La expansión de la cirugía ortopédica mínimamente invasiva no significa que sea aplicable a todos los pacientes. La evaluación individual continúa siendo determinante.
El criterio médico define cuándo la técnica es adecuada y cuándo un procedimiento convencional resulta más seguro o efectivo.
Una tendencia en crecimiento
En un contexto donde aumenta la práctica deportiva y la expectativa de movilidad activa en adultos jóvenes y mayores, estas técnicas se consolidan como alternativa en la traumatología moderna.
La cirugía evoluciona hacia intervenciones más precisas, menos agresivas y enfocadas en preservar tejido sano. Para muchos pacientes, esto implica menor interrupción de su vida cotidiana.


