La obra del corredor vial Loja-Catamayo, prometida desde 2011, sigue en espera. Las fisuras y baches en la carretera reflejan el incumplimiento de varios gobiernos, generando frustración en la ciudadanía.
Desde el año 2011, la ciudadanía de Loja ha sido testigo de múltiples promesas incumplidas respecto a la finalización del corredor vial Loja-Catamayo. Esta carretera, que forma parte de la Red Vial Estatal (E35), es crucial para el desarrollo regional y nacional. Sin embargo, tras 26 años de su construcción original, la infraestructura muestra claras señales de desgaste, con fisuras, hundimientos y baches permanentes, lo que pone en riesgo la seguridad de los usuarios y limita el desarrollo económico de la región.
El proyecto comenzó a discutirse en 2011. Se efectuaron los estudios y, el 18 de noviembre de 2015, el expresidente Rafael Correa anunció que la obra se ejecutaría en 2016, pero no se cumplió. Con la llegada de Lenín Moreno al poder, se revivieron las esperanzas cuando el exministro de Transporte y Obras Públicas, Gabriel Martínez, presentó una versión del proyecto de solo tres carriles, lo cual generó descontento entre los habitantes de Loja y finalmente no se llevó a cabo.
El corredor vial no solo necesita ser ampliado sino también recibir un mantenimiento constante para asegurar su durabilidad. Durante el mandato del expresidente Guillermo Lasso, se propuso una intervención mediante una alianza público-privada, lo que incluiría la actualización de estudios técnicos, la estructuración de un modelo económico-financiero y el establecimiento de un marco jurídico adecuado para la concesión a una empresa privada.
Tras importantes reuniones con autoridades del Ministerio de Transporte y Obras Públicas, así como con representantes de la Secretaría de Inversiones Público-Privadas, se lograron avances significativos hacia la ampliación a cuatro carriles de la vía Loja-Catamayo. Estos encuentros arrojaron conclusiones fundamentales, como la predisposición del Gobierno Central para llevar a cabo esta obra, la cual requerirá una inversión conjunta con la empresa privada debido a su alto costo.
«La Secretaría de Inversiones Público-Privadas aprobó siete proyectos, seis de los cuales son viales, y la vía Loja-Catamayo está en el sexto puesto de prioridad», explicó Rafael Dávila Egüez, asambleísta por la provincia de Loja. «Esto significa que aún falta contratar la consultoría de prefactibilidad, que podría tomar hasta seis meses, seguida de otros seis meses para la factibilidad y un proceso de licitación que podría durar igual tiempo. En el mejor de los casos, podríamos estar hablando de al menos 18 meses antes de adjudicar el proyecto», añadió.
Denys Bravo, director de ADN de Loja, mencionó la posibilidad de que el Estado financie directamente el proyecto, sugiriendo un modelo de gestión compartido 50-50 y una concesión de 25-30 años. Sin embargo, dado el corto periodo restante del actual gobierno, Bravo destacó que el éxito sería lograr dejar el proyecto contratado antes de finalizar el mandato.
La frustración de los ciudadanos de Loja es palpable. Año tras año, la promesa de una carretera segura y eficiente se diluye en declaraciones y burocracia, mientras las condiciones de la vía siguen deteriorándose. La urgencia de la restructuración no es solo una cuestión de infraestructura, sino una necesidad para el desarrollo sostenible de la provincia. La comunidad exige que los gobernantes cumplan con sus promesas y prioricen la finalización de una obra que ha sido postergada durante más de una década. (YP)
Fuente: https://www.lahora.com.ec/loja/ciudadanos-esperan-la-conclusion-del-corredor-vial-loja-catamayo-tras-anos-de-promesas-incumplidas/


