El Estado tuvo la oportunidad de objetar la liberación de Jorge Glas en la audiencia de hábeas corpus. Tuvo tres representantes legales, pero ninguno lo hizo.

La actuación de los juristas quedó registrada legalmente en el acta de la diligencia, que se hizo pública recién ayer 11 de abril de 2022 y a la que este Diario tuvo acceso.  En el documento de 11 páginas se detalla que en la diligencia estuvo presente Alexis Vascones como representante legal de Rehabilitación Social (SNAI); Jorge Comasisin, delegado de la Policía Nacional; e Iván Pozo, del Ministerio de Gobierno.

Estos dos últimos, incluso, permanecieron en silencio durante toda la diligencia. Mientras Vascones inició su intervención con la frase “no tengo nada que objetar”.

El funcionario habló justo después de las exposiciones de cuatro médicos que expusieron informes en donde señalaron que Glas padecía diversas dolencias.

De hecho, toda la audiencia se centró en su estado físico mental mientras permaneció en la cárcel.

Esto sucedió a pesar de que el hábeas corpus se interpuso por un presunto riesgo de la vida de Glas en enfrentamientos dentro de la cárcel de Latacunga, según su abogado defensor, Edison Loaiza.

El jurista indicó que, tras los hechos ocurridos en la cárcel de Azuay,  el pasado 5 de abril, se suscitaron manifestaciones dentro de la cárcel de Latacunga. Por ese motivo, Glas habría sido trasladado a otro centro de rehabilitación, que no se detalló en la diligencia.

En esos días, la accionante del recurso se habría intentado comunicar con él para conocer su estado de salud, pero no tuvo respuesta del SNAI y por eso decidió plantear el hábeas corpus.

Además, señalaron que informes de valoraciones neuropsiquiátricas de doctores del Ministerio de Salud alertaron de un riesgo en la vida del exvicepresidente.

Por eso, enseguida se llamó a testificar a cuatro médicos especialistas que han realizado diversos análisis a Glas.

El diagnóstico médico

El primero en pasar fue Édison Barreto. Un médico de 42 años que tras rendir juramento señaló que Glas mantiene una enfermedad genética que fue diagnosticada hace 19 años conocida como espondilitis anquilosante.

Según su valoración médica, Glas no mantenía en la cárcel una atención acorde con la enfermedad, por lo cual no estaba controlada. Entre las observaciones que realizó el galeno se dice que existen “falencias tanto en el diagnóstico como en el tratamiento” y que “no se justifica una medicación” que está tomando.

En su informe también devela que ingiere otras medicaciones que tienen el mismo efecto, por lo que concluye que está sobredosificado.

Después de ese análisis, la audiencia continuó con la intervención de los otros médicos, cuyas valoraciones también dan cuenta de un deterioro de la salud de Glas.

En esos informes se dice que los fármacos que se suministra el exfuncionario le bajan las defensas y es propenso a cualquier tipo de infección respiratoria.

De allí que indican que corre riesgo porque en la cárcel de Latacunga existe un pabellón de pacientes con tuberculosis y que es un “riesgo latente”. Otro posible riesgo que citan es el covid-19.

En esta parte, la defensa de Glas expone las falencias del centro penitenciario de Latacunga y dice que en caso de existir una descompensación cardíaca “no existen medicamentos que puedan hacer una reversión de una taquicardia o arritmia cardíaca, tampoco hay un desfibrilador cardíaco, no existen especialistas para hacer una buena reanimación”.

Así mismo, se indica que “los dispositivos eléctricos que tienen en el centro de rehabilitación tienen una potencia eléctrica muy bajita”.  Después de estos señalamientos, en la audiencia se pregunta a los representantes del Estado si desean hacer preguntas a uno de los galenos. Dicen que no.

La posición oficial

Pero esta no fue la única oportunidad que los representantes del SNAI y del Gobierno tuvieron para cuestionar los informes médicos que se presentaron.

Al final de la intervención de los doctores, que concluyeron en que Glas debía tener una asistencia más especializada, el representante del SNAI dijo lo siguiente: “de los galenos que participaron en esta audiencia no se tiene nada que objetar y también a los tratamientosvaloracionesdiagnósticos recomendaciones que han realizado en la intervención”.

Vascones también dijo que el SNAI se encargó de entregar a la defensa de Glas “la documentación necesaria del historial clínico, informes médicos y todas las fichas. En cuanto a la situación médica y de salud del ingeniero no tengo nada que objetar”.

También indicó que los médicos del Ministerio de Salud, que trabajan en la cárcel, no tienen relación de dependencia con el SNAI.

Luego se refirió a la evacuación de Glas tras los incidentes del 5 de abril y dijo que sí fue trasladado, pero “en lo personal no sabía en cuanto al retorno al centro de privación de libertad”.

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