Menos basura en el relleno sanitario y más reciclaje. Ese es el objetivo del plan que impulsa el cantón Loja con la adquisición de nuevos tachos, campañas de educación ambiental y la habilitación de puntos ecológicos para desechos especiales desde agosto de 2026.

La estrategia se enmarca en la Ley de Economía Circular y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), y refuerza un modelo de gestión que durante más de dos décadas ha combinado controles permanentes con la integración socioeconómica de los recicladores de base.

Municipio de Loja refuerza campañas por el mal uso de los tachos

La normativa vigente exige la separación en la fuente para todo el territorio cantonal. La recolección de desechos orgánicos funciona de manera fija los días lunes, miércoles y viernes. Los residuos inorgánicos se retiran los días martes, jueves y sábado. Este ordenamiento rige tanto en la zona urbana como en las parroquias rurales, donde se diversificará la capacitación técnica para los habitantes.

Evaluaciones en campo revelaron desajustes en el cumplimiento de las jornadas de recolección, observándose la inobservancia de los días asignados para cada recipiente (verde para orgánicos y negro para inorgánicos). Esta alteración obedece en parte al asentamiento de población foránea no habituada a la dinámica local ni a la corresponsabilidad ciudadana.

Para corregir estas conductas, la municipalidad alista campañas de educación ambiental en medios masivos y plataformas directas.

«Nosotros, responsablemente, estamos preparando campañas de educación ambiental, las cuales van a ser dirigidas en medios masivos y directos para poder ir solventando estas situaciones», afirmó a este medio Luis Efraín Bravo Álvarez, coordinador de Saneamiento Ambiental.

Contenedores obligatorios y monitoreo con videovigilancia

Cada vivienda debe disponer obligatoriamente de dos recipientes específicos para evitar el desorden y la contaminación que genera el uso exclusivo de fundas plásticas. Para garantizar la disponibilidad de estocaje ante la colectividad, el Municipio tramita la adquisición de 5.000 tachos, tanto verdes como negros. Las unidades disponibles se adquieren en la planta central de la institución por un valor de $22,50 cada uno.

La supervisión del cumplimiento se ejecuta mediante un esquema combinado de trabajo en territorio e infraestructura tecnológica. Una plantilla de inspectores recorre periódicamente los barrios para fiscalizar la colocación adecuada de los desechos e identificar infractores. Este control presencial se complementa con la red de cámaras del sistema de Seguridad Ciudadana para ubicar a quienes incumplan la norma.

«Contamos con el apoyo de Seguridad Ciudadana a través del sistema de cámaras para lograr identificar a aquellas personas que no se alineen a las condiciones que establece el cantón», destacó Bravo.

Puntos ecológicos y cadena de valor social

A partir de agosto se implementarán puntos ecológicos itinerantes, previa socialización en los barrios, para la recolección de desechos especiales. Esta medida facilitará el traslado ordenado de materiales pesados hacia el Centro de Gestión Integral, evitando la saturación del espacio público.

El modelo ambiental sostiene además un impacto económico directo a través del rescate de materias primas. El esquema incorpora a la Asociación de Recicladores Virgen de Fátima, integrada en la Red Nacional de Recicladores. Esta alianza permite comercializar los residuos recuperados para la fabricación de subproductos, generando ingresos dignos para los recicladores de base y prolongando la vida útil del relleno sanitario.

«A nosotros como institución nos beneficia, ya que a estos residuos se les dará una nueva oportunidad. Son vendidos como materia prima para la fabricación de otros subproductos», puntualizó el funcionario.

Botar basura en sitios no autorizados puede costar hasta $90; usar el tacho equivocado o clasificar mal los residuos, hasta $128.

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