La suspensión del servicio en el Metro de Quito durante seis horas, la mañana del 20 de abril, volvió a encender las alertas sobre el estado del mantenimiento de su sistema tecnológico.
La falla, atribuida a un supuesto problema en telecomunicaciones, ocurre casi un año después de que la empresa Motorola Solutions del Ecuador S.A. advirtió sobre riesgos asociados a la falta de mantenimiento continuo y soporte técnico del sistema. No obstante, ayer, el alcalde, Pabel Muñoz, la calificó como posible “sabotaje”.
Fallas estructurales y falta de sincronización en el Metro de Quito
Para la especialista en sistemas ferroviarios Alejandra Onofa el problema debe analizarse desde la estructura técnica y administrativa del sistema. Según explicó, los sistemas ferroviarios funcionan de manera integral, por lo que cualquier falla en uno de sus componentes puede afectar toda la operación. “Son sistemas sincrónicos, en los que todas las partes deben funcionar correctamente para garantizar un servicio seguro. Una falla en telecomunicaciones impacta directamente en la circulación de los trenes”.
Onofa advirtió que la interrupción del servicio, aunque no dejó incidentes mayores, pudo tener consecuencias más graves si ocurría en un momento crítico dentro de los túneles o de alta ocupación.
La especialista apuntó a una posible causa estructural: la separación de los contratos de operación y mantenimiento. Esta decisión, tomada por la actual administración municipal, podría haber generado una descoordinación entre los distintos proveedores.
Contrato en transición y riesgos latentes para el Metro de Quito
El exgerente del metro, Mauricio Anderson, coincide en que el momento en que ocurre la falla es particularmente delicado. Según explicó, el sistema se encuentra en una fase de transición, luego de que el contrato de mantenimiento fuera adjudicado el pasado 17 de abril.
De acuerdo con la normativa, el consorcio adjudicatario tiene un plazo de hasta 30 días para firmar el contrato e iniciar formalmente sus funciones, lo que implica que el mantenimiento integral aún no está completamente en marcha.
Agregó que la falla registrada este 20 de abril no debe leerse como un hecho aislado ni reciente. Según explicó, el problema tiene raíces más profundas, que se remontan incluso a la estructuración inicial del proyecto y a la forma en que se definieron los contratos desde la etapa de construcción, en la cual ya se marcaba una separación entre responsabilidades que hoy pasa factura.
Anderson explicó que la división entre operación y mantenimiento, que se arrastra desde la concepción contractual del sistema, ha generado vacíos y descoordinaciones que se evidencian en momentos críticos como el ocurrido con la caída de telecomunicaciones.
A esto se suma, según dijo, la falta de un mantenimiento continuo en ciertos períodos, lo que incrementa la vulnerabilidad de un sistema que depende de la sincronización total de sus componentes.
¿Sabotaje o falla técnica en el Metro de Quito?
Frente a la versión de Muñoz de un posible sabotaje, ambos especialistas coinciden en que se trata de una hipótesis que debe ser investigada, pero que no puede afirmarse sin evidencia técnica.
“Hablar de sabotaje sin contar con todos los elementos es entrar en el terreno de la especulación”, señaló Onofa. “Puede ser una posibilidad, pero también puede tratarse de una falla derivada de la falta de sincronización en los sistemas y contratos”.
Anderson, por su parte, enfatizó que el protocolo en este tipo de eventos prioriza el restablecimiento del servicio antes de determinar responsabilidades. “Primero se debe garantizar la operación. Luego se realiza un análisis fase por fase para identificar el origen del problema y los posibles daños”, explicó.
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Qué pasó en 2025 con Motorola y el Municipio de Quito
En mayo de 2025, la compañía Motorola alertó que el sistema de comunicaciones, basado en la plataforma Dimetra versión 9.0, podría quedar sin soporte de fábrica desde enero de ese mismo año. Según ese informe, la ausencia de un contrato técnico impediría realizar actualizaciones críticas, aplicar parches de seguridad y garantizar el mantenimiento del hardware, lo que representaba un “altísimo riesgo” para la operación y la seguridad de los usuarios.
El Municipio de Quito rechazó la advertencia y aseguró que, desde enero de 2025, se ejecutaba mantenimiento preventivo y correctivo con personal calificado. Además, sostuvo que no se habían registrado incidentes que comprometieran la operación comercial ni la seguridad de los pasajeros.
Sin embargo, el incidente de este 20 de abril reabre el debate. La interrupción del servicio se produjo por una desconexión del sistema de telecomunicaciones en el Puesto de Mando Central, lo que obligó a detener la operación por motivos de seguridad.
Pabel Muñoz sugirió que el hecho podría estar relacionado con un posible sabotaje, aunque hasta el momento no se han presentado pruebas. Para especialistas en sistemas ferroviarios, esta hipótesis debe ser investigada con cautela. (EC)


