Su  obra material y espiritual llega a diversas comunidades de la Amazonía. Familias voluntarias lo apoyan.

En 2012, tras compartir momentos de alegría y confraternidad con varios niños y familias colombianos, a propósito de la Navidad, el sacerdote Edwin Geovanny Valarezo Lozada, oriundo de la ciudad de Loja y que ejerce su apostolado en ese país, pensó que algo más se podría hacer por la gente de otros sectores y de inmediato se puso a proyectar más acciones sociales, que son su fuerte, aparte de la guía espiritual. 

El detalle de un presente

Conocedor de algunas comunidades del Vaupés-Colombia, el religioso pensó que sería un buen detalle  llevarles un presente a sus habitantes, sin importar la edad y los costos que implica. Entonces, le comentó su idea a Angelita, una aliada. La fecha sería  Navidad  y pronto empezaron a conseguir lo necesario.

Junto con Angelita, año tras año, se han venido uniendo al padre lojano muchas personas y entidades, como  Beatriz, Yolanda, Camilo, Mayra (y toda la familia Roldán), Yanet, Jainer y su pequeña hija Kore, Mercedes, algunas empresas aéreas.

“Con todos ellos tenemos el propósito de llevar una caricia de Dios a los más apartados”, dice el sacerdote Edwin Geovanny Valarezo Lozada.

En este contexto,  la Navidad pasada fueron a la comunidad de Piracemo. Allí, 80 niños disfrutaron de las “caricias de Dios, expresadas en la santa eucaristía, dulces, ropa,  juguetes que dieron un  brillo no solo a los ojos, sino al corazón de todos los agasajados”, dice el religioso.

Pero la labor del sacerdote y sus aliados de buen corazón no queda allí. También, en una siguiente ocasión, estuvieron en el sector Buenos Aires–Apaporis para compartir con la comunidad indígena. Al sitio se arriba únicamente por vía aérea, tras una hora de vuelo.

Y así la labor social del padre lojano y sus colaboradores continúa.  Cuenta que el primer día del nuevo año compartió, asimismo,  un sancocho, que es un tradicional plato ecuatoriano y que se degusta en tierra colombiana, especialmente en la Amazonía hacia donde llega con ‘una caricia de Dios’.

A preparar el almuerzo

El propio sacerdote, Edwin Geovanny Valarezo Lozada, preparó el almuerzo y lo hizo en un fogón improvisado de leña. “Pronto llegó la alegría, la caricia de Dios. Nuestros comensales no habían tenido cena de Navidad, cena de despedida de año, ni mucho menos desayuno de recibimiento del nuevo 2019”, cuenta el guía espiritual.

Con ollas, platos, vasos, jarras, entre otros recipientes, los invitados de Mitú, en el barrio centro: niños, adultos y adultos mayores, se acercaron a recibir su porción de sancocho, preparado por las manos del religioso.

Entonces, “lo maravilloso se unió con lo espectacular. Uno de los más adultos dijo: hay que agradecer e hizo la señal de la cruz y continuó con el Padre Nuestro… ¿Quién dijo que las caricias de Dios no tienen respuesta en la oración, en el encuentro y en la alegría?, dice el padre Valarezo.

El religioso Edwin Geovanny Valarezo Lozada ejerce su apostolado en  la capital del Departamento del Vaupés Mitú. Piracemo es una comunidad en la Rivera del Caño Cuduyari, ubicada a dos horas y media de Mitú, en un motor cuatro tiempos por el rio. Lleva desde 2011 en la parroquia Catedral La Inmaculada, de Mitú.

Geográficamente, Vaupés está ubicado en la Amazonía colombiana, a una hora de vuelo de la capital, Bogotá. (JPP)

El dato

Al ejercicio del apostolado acompañan al padre cuatro familias comprometidas con la parroquia e integrantes de las empresas aéreas.

LAS CIFRAS

2002 ESTÁ en Colombia el  religioso.

2009 ORDENÓ sacerdote.  

FUENTE: https://lahora.com.ec/loja/noticia/1102225560/un-sacerdote-lojano-hace-labor-social-en-la-selva-colombiana

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