Luego de tres gobiernos al de Rafael Correa, Ecuador sigue sin lograr crecimiento, inversión ni empleo. Mientras la prioridad ha sido ‘descorreizar’ las instituciones, la economía sigue estancada.
A pesar de haber dejado el poder en 2017, el correísmo sigue teniendo un apoyo significativo en Ecuador. La razón principal es que, tras tres gobiernos distintos, el país no ha logrado avances económicos en términos de empleo, crecimiento e inversión. Mientras la prioridad ha sido la reforma política para «descorreizar» las instituciones, la reforma económica ha quedado en segundo plano.
Un país sin crecimiento ni inversión impulsan el populismo
Desde el fin del régimen de Rafael Correa, Ecuador ha atravesado un prolongado estancamiento económico. Según las últimas proyecciones del FMI, en 2024 el PIB ecuatoriano se contrajo, en el mejor de los casos, -0,4%, lo que confirma la recesión. Algunas estimaciones de analistas como el exministro de Economía, Fausto Ortiz, apuntan a una caída del -2% en 2024.
Además, desde 2017 el PIB per cápita ha crecido en promedio solo un 0,9% anual, un claro signo de estancamiento. Es más, el problema no es reciente: desde 2014, aún bajo el mandato de Correa, el PIB per cápita creció apenas un 0,6% en promedio anual.
Gabriela Calderón, investigadora en Estudios Latinoamericanos del Cato Institute y editora de ElCato.org, destaca que la prioridad de los últimos tres gobiernos (post Correa) ha sido la reforma política y no la reforma económica.
«Se le ha dado prioridad a la reforma institucional, desde la Fiscalía y el poder judicial hasta el Consejo de Participación Ciudadana. Siempre se dijo que la reforma económica vendría después», comentó Calderón.
Sin embargo, advirtió que «los problemas económicos no se han resuelto y seguimos con un crecimiento que no alcanza ni siquiera para equiparar el crecimiento poblacional».
Durante el correísmo, como ya ha analizado LA HORA, el boom petrolero y de materias primas permitió un alto gasto público y un aumento del empleo de la mano del crecimiento del Estado. En promedio, entre 2007 y 2014 (mientras los precios del petróleo estuvieron altos) la economía creció un 4% y eso añora gran parte del electorado ecuatoriano.
La crisis de seguridad y la desesperanza económica refuerzan el voto correísta
El año 2024 no solo trajo recesión, sino también una crisis de seguridad sin precedentes. La violencia, especialmente en la región costera del país, ha llevado a la población a buscar respuestas inmediatas. Calderón subraya que esta situación ha llevado a muchos votantes a mirar nuevamente hacia el correísmo. «La gente quiere una solución para ayer. Están en una situación desesperada, sobre todo en la Costa, y en esas provincias es donde más apoyo tiene Luisa González. No necesariamente es el voto duro de Correa, sino un voto decepcionado con Daniel Noboa y con los últimos tres gobiernos», añadió Calderón
Esta desesperación por un cambio se refleja en la falta de esperanza y dinamismo en la economía. «Cuando Correa llegó al poder en 2007, la economía ecuatoriana había crecido los cinco años previos de forma sostenida, sin déficit y sin un crecimiento excesivo del endeudamiento. En ese contexto, su discurso populista funcionó, en parte porque en toda la región estaba en auge el chavismo«, explicó Calderón.
Ecuador en un punto crítico: ni estatismo ni liberalismo en marcha
Para Julio José Prado, economista, exministro de Producción y expresidente de la Asociación de Bancos Privados, Ecuador se encuentra en un momento de transición incierta. «Estamos en el bache de lo que puede ser el peor modelo económico hacia la transición que queremos llegar», señaló.
Según Prado, el país necesita avanzar hacia un modelo basado en la apertura comercial, atracción de inversiones y mayores libertades económicas. «Venimos de un modelo muy estatista, muy controlador, y no hemos logrado avanzar hacia uno nuevo. Estamos en el peor momento porque no se ve ni lo bueno del uno ni lo malo del otro con claridad», agregó.
Ecuador enfrenta así una encrucijada. La falta de resultados económicos, sumada a la crisis de seguridad, ha hecho que el correísmo siga siendo una opción vigente para muchos votantes. La pregunta que queda es si el país logrará salir del estancamiento y construir un modelo económico sólido o si seguirá atrapado en el ciclo de inestabilidad y promesas incumplidas.
Ecuador no ha sido alcanzado por la ola liberal argentina
Mientras en Argentina el presidente Javier Milei ha impulsado una ola de reformas de corte liberal, en Ecuador la situación es diferente.
“Lo que está pasando acá es paradójico porque uno creería que puede haber algo de contagio de la ola de Milei, que sí la ha habido por ejemplo en otras partes del mundo”, apuntó Calderón
Sin embargo, «más bien se nota que el electorado busca una opción de centro izquierda o izquierda. El mismo Daniel Noboa se describe como de centro izquierda y su líder político preferido es Lula da Silva«, dijo Calderón. Esto demuestra que el país no ha sido influenciado por el fenómeno liberal que está transformando Argentina.
Además, el modelo estatista sigue predominando en el discurso político ecuatoriano. «Aquí lo que se sigue buscando es alguien que continúe gestionando un modelo heredado del correísmo. Frente a la crisis de seguridad, muchos creen que la única salida es un Gobierno con tendencias más autoritarias«, afirmó Calderón. (JS)
Fuente: https://www.lahora.com.ec/pais/estancamiento-economico-crisis-seguridad-refuerzan-voto-correista/


