El crecimiento económico de Ecuador en 2025 dejó una paradoja empresarial: las compañías más grandes del país ganaron más dinero, mientras miles de pequeños negocios siguieron perdiendo.

Las cifras muestran dos realidades opuestas dentro de una misma economía. Por un lado, las grandes empresas incrementaron sus utilidades de $6.568 millones en 2024 a $7.439 millones en 2025 (13% más). Por otro lado, las microempresas registraron pérdidas por $205 millones, aunque menores a las de 2024, cuando perdieron $292 millones.

Todo esto ocurrió en un año en que la economía ecuatoriana creció 3,7%, según el Banco Central del Ecuador.

“Las grandes firmas lograron aprovechar mejor la recuperación del consumo, las exportaciones y el acceso al financiamiento. En cambio, miles de pequeños negocios siguieron atrapados entre crédito caro, baja productividad, informalidad y escaso capital de trabajo”, apuntó Andrés Moreno, economista y docente.

Esa diferencia es especialmente relevante en Ecuador porque, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC)en el país existen 1’057.635 microempresas (90,1% del total) y 10.185 grandes empresas (0,9% del total).

La otra cara del crecimiento: microempresas sobreviven con deudas y baja rentabilidad

Un estudio, hecho por Mg. Fernando Jose Zambrano-Farias, Lic y Maria Estefania Sanchez-Pacheco, docentes e investigadores de la Universidad Internacional, señala que las microempresas suelen surgir como “negocios de supervivencia”, creados por personas con limitaciones de capital, acceso al crédito y experiencia empresarial.

La investigación también advierte que muchos de estos negocios nacen de manera empírica y enfrentan elevadas probabilidades de fracaso frente a empresas grandes y consolidadas.

Los investigadores encontraron además que gran parte de las microempresas ecuatorianas opera con baja rentabilidad, problemas de liquidez y altos niveles de endeudamiento.

Incluso, el estudio detectó que la mitad de las microempresas analizadas tenía rentabilidad negativa o nula.

¿Por qué ocurre esto incluso cuando la economía crece? Todo apunta a varios factores estructurales.

El primero es el tamaño. Las grandes empresas tienen economías de escala: compran más barato, negocian mejores condiciones, acceden a financiamiento con menores tasas y soportan mejor las crisis. Además, poseen tecnología, cadenas logísticas y capacidad administrativa que les permite aumentar productividad y márgenes de ganancia.

En contraste, las microempresas suelen depender del flujo diario de ventas. Un problema de inseguridad, una caída temporal del consumo o un aumento de costos puede afectar inmediatamente su caja.

Otro factor clave es el acceso al crédito. Mientras las grandes compañías consiguen financiamiento más barato y a largo plazo, las microempresas enfrentan tasas mucho más elevadas y restricciones para acceder al sistema financiero formal.

También influye la productividad. Muchas microempresas ecuatorianas operan en comercio minorista, servicios básicos o actividades de supervivencia con poca diferenciación y alta competencia. Eso limita sus márgenes de utilidad.

El estudio muestra que sectores como comercio, construcción, transporte y servicios concentran buena parte de las microempresas del país.

A esto se suma otro problema. Muchos negocios no logran crecer debido a la falta de habilidades gerenciales, administración financiera, liquidez y estructura de capital.

“El resultado es una economía cada vez más polarizada. Las grandes empresas concentran una mayor parte de las utilidades, mientras las pequeñas sobreviven con márgenes mínimos o pérdidas. Y eso tiene implicaciones económicas y sociales importantes”, acotó Moreno.

El gran reto de Ecuador: que el crecimiento llegue a los pequeños negocios

Las microempresas son uno de los principales generadores de empleo y autoempleo en Ecuador. Cuando pierden dinero de forma persistente, se reduce su capacidad de contratar trabajadores, invertir, innovar y formalizarse.

En la práctica, eso significa que el crecimiento económico puede coexistir con precariedad empresarial y fragilidad laboral.

El fenómeno también refleja que crecer económicamente no siempre implica un desarrollo equilibrado.

La economía puede expandirse impulsada por exportaciones, grandes grupos empresariales o sectores concentrados, mientras miles de pequeños negocios siguen sin beneficiarse plenamente de esa recuperación.

En este sentido, uno de los mayores desafíos de Ecuador no es solamente crecer, sino lograr que ese crecimiento llegue a las empresas más pequeñas, que son las más numerosas y las más vulnerables.

Para lograr este objetivo, se necesita lo siguiente:

1.Mejor acceso al crédito y financiamiento. Uno de los problemas más repetidos en los estudios es la dificultad de las microempresas para acceder a crédito barato y formal.

Eso implica que la economía ecuatoriana necesitaría créditos más baratos, financiamiento de largo plazo, menos restricciones bancarias, y mecanismos de apoyo financiero para pequeños negocios.

2.Más capacitación y gestión empresarial. Muchas microempresas se crean de manera empírica, sin conocimientos suficientes de administración, contabilidad o planificación financiera. Por eso, se recomienda fortalecer capacidades gerenciales, educación financiera, planificación de costos, manejo de liquidez, y estrategias comerciales.

3.Mejorar productividad y tecnología. Las microempresas ecuatorianas están concentradas en sectores de baja productividad y alta competencia, como comercio minorista, transporte y servicios básicos. Eso limita sus márgenes de ganancia. En este escenario, la innovación y digitalización son claves para mejorar la rentabilidad.

En la práctica, eso significa incorporar tecnología, digitalizar ventas, mejorar logística, automatizar procesos, y diversificar productos o servicios.

4.Resolver el problema de liquidez. Una parte importante de las microempresas tiene liquidez insuficiente para cubrir sus deudas de corto plazo. Por eso, mejorar la liquidez y capital de trabajo es fundamental para evitar pérdidas y cierres.

Eso implica pagos más rápidos, acceso a capital operativo, reducción de costos financieros, y menor dependencia de deuda cara.

5.Políticas públicas más efectivas. El estudio de la Universidad Internacional apunta a que muchas políticas para microempresas “no responden a las demandas del sector”.

Eso deja clara la necesidad de programas más focalizados, incentivos para formalización, apoyo técnico, alivio tributario, y políticas adaptadas a negocios pequeños y no diseñadas solo para grandes empresas. (JS)

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