El sector occidental de la ciudad de Loja registra un acelerado crecimiento comercial que está transformando la economía de sus habitantes. La avenida Villonaco y el barrio Obrapía se han consolidado como ejes viales estratégicos que no solo conectan a sectores periféricos y turísticos como Menfis, San Francisco, Chamanal, Ciudad Victoria, Proyecto Eólico, entre otros, sino que ahora albergan una variada oferta de negocios donde los moradores aseguran «encontrar de todo», evitando la necesidad de trasladarse al centro de la urbe.

Este auge comercial tuvo un punto de quiebre tras la crisis sanitaria de 2020. Ante el desempleo y las dificultades económicas, numerosas familias optaron por el emprendimiento. Patricia Chávez, propietaria de una tienda de abarrotes en Obrapía, relata que inició su negocio tras perder su empleo como trabajadora doméstica en el centro.

A pesar de los desafíos iniciales, destaca que el flujo vehicular y peatonal ha mejorado sustancialmente. «A Dios gracias sí hay movimiento. Tuvimos un problema antes con el puente, pero ahora que lo solucionaron la situación mejoró», señala, coincidiendo con otros comerciantes en que el sol sale para todos pese a la competencia.

La evolución del sector es evidente para los vecinos más antiguos. Manuel Zambrano, técnico en refrigeración, recuerda que hace años en Obrapía apenas existían entre tres y cinco negocios. «Ahora está más poblado y hay panaderías, peluquerías, farmacias, tiendas y cerrajerías. Nos beneficia a todos porque hay variedad y la diferencia de precios con el centro es mínima», afirma, invitando a la ciudadanía a visitar esta zona que hoy consideran prácticamente céntrica.

Por su parte, Rosa Orellana, con 15 años de residencia en Obrapía, confirma que el crecimiento ha sido progresivo pero firme, sosteniéndose con fuerza en la post pandemia. «El negocio tiene días buenos y malos, pero hay clientela mía de barrios cercanos como La Dolorosa, San Francisco, Ciudad Victoria y Menfis y eso me ayuda bastante», explica.

La transformación de la zona también responde a mejoras en la infraestructura vial. Olga Gutiérrez, moradora del barrio, recuerda que la principal avenida (Villonaco) pasó de ser una vía de tierra a una calle asfaltada, lo que optimizó drásticamente la movilidad y facilitó la instalación de quioscos y locales comerciales.

No obstante, la dinámica comercial actual enfrenta retos temporales. Los comerciantes señalaron que las ventas han experimentado una ligera baja debido al reciente paro de transportes urbanos en la ciudad y a la adopción de clases virtuales por parte de los estudiantes, lo que ha disminuido temporalmente la circulación habitual en esta transitada arteria del suroccidente lojano.

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