Zamora Chinchipe y Loja se posicionan como las provincias con mayor consumo de diésel en Ecuador. Según el Ministerio de Economía y Finanzas, en 2024 el promedio nacional de consumo por vehículo público fue de 190 galones mensuales, pero estas provincias fronterizas registraron cifras que superan ampliamente ese promedio.
Líderes en consumo

Zamora Chinchipe encabeza la lista con 741,33 galones mensuales, más del triple que la mayoría de provincias, pese a que allí se concentra apenas el 1% del parque automotor del país. Le sigue Loja, con 286,14 galones; Santo Domingo de los Tsáchilas con 255,2; y El Oro con 251,7 galones. Otras provincias fronterizas como Orellana y Morona Santiago registran 235,3 y 222,7 galones respectivamente.

En contraste, provincias con consumo intermedio como Imbabura, Pichincha y Azuay promedian 220 galones, mientras que Guayas, Esmeraldas y Santa Elena se mantienen entre 201 y 208 galones. Bolívar (141,5 galones), Galápagos (142,2), Napo (160,15) y Carchi (123,81) presentan los niveles más bajos del país, reflejando menor dependencia del diésel en el transporte.

Causas detrás del alto consumo

Santiago Ochoa, economista experto y catedrático universitario, señala que el elevado consumo de diésel en Zamora Chinchipe y Loja no se señala por el aumento del parque automotor. “Hay explotación minera, legal e ilegal, y problemas de contrabando que han existido siempre”, explicó.

El especialista indicó que sería necesaria una auditoría para identificar con precisión las causas del consumo excesivo. “No es simplemente que haya más vehículos; parte del subsidio se dirige a destinos no autorizados, lo que genera irregularidades. Esto no afecta a la ciudadanía común, sino a quienes compran combustible en cantidades excesivas para fines no regulados”, aclaró.

Impacto de la eliminación del subsidio

Con la eliminación del subsidio, el Gobierno dio a conocer que busca frenar prácticas ilícitas y proteger las finanzas públicas. La ministra de Economía y Finanzas, Sariha Moya, expuso que durante años miles de galones subsidiados salieron del país hacia economías ilegales, provocando pérdidas millonarias.

Santiago Ochoa advierte que esta medida tendrá un efecto a corto plazo sobre el contrabando, pero que la minería ilegal y otros tipos de tráfico podrían continuar. “Se necesita institucionalidad más sólida y controles más estrictos. Si bien la eliminación del subsidio reducirá el contrabando de diésel, no resolverá todas las irregularidades en las provincias fronterizas”, señaló.

El economista también explicó que la demanda de diésel podría disminuir gradualmente gracias a un fenómeno conocido como “elasticidad precio”: cuando sube el costo de un bien, la demanda tarda en ajustarse. “En los primeros meses, el consumo podría mantenerse elevado, pero a largo plazo debería reducirse. Esto dependerá de auditorías y controles efectivos sobre distribuidores y puntos de venta”, añadió.

El profesional enfatiza que las irregularidades no deben justificarse como un argumento para eliminar el subsidio, sino que deben ser controladas con precisión. “Si se confirma que el consumo excesivo se concentra en gasolineras específicas, se podrán tomar acciones. La clave es separar los efectos de la medida sobre el mercado formal del consumo indebido que afecta a las finanzas públicas”, explicó.

Un desafío para el control

El comportamiento del consumo de diésel en Zamora Chinchipe y Loja refleja una combinación de factores, entre ellos la minería y el contrabando. La eliminación del subsidio permitirá observar cómo se ajusta la demanda en estas provincias y servirá

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