El patrimonio paleontológico en Ecuador se posiciona como una herramienta fundamental para comprender la historia natural del país y anticipar posibles escenarios futuros. Así lo explica María Fernanda Ramírez, directora de la especialidad en patrimonio paleontológico de la Universidad Técnica Particular de Loja, quien destaca la importancia de estudiar y conservar los fósiles como parte de la memoria del territorio.
“Nos ayuda a analizar lo que ocurrió en el pasado, tanto en flora como en fauna, y a partir de eso prever lo que podría suceder en el futuro”, señaló la especialista, al referirse al valor de estos vestigios en la comprensión de los cambios ambientales a lo largo del tiempo.
Desde el ámbito científico y educativo, los fósiles permiten reconstruir procesos naturales y entender cómo se formaron los ecosistemas actuales. Sin embargo, este patrimonio enfrenta riesgos importantes, como la falta de conocimiento y compromiso para su preservación, lo que en muchos casos deriva en la pérdida de piezas de alto valor científico.
En este contexto, el Laboratorio de Paleontología de la UTPL desarrolla investigaciones enfocadas en la identificación, análisis y conservación de restos fósiles, especialmente en la zona sur del país. Por un lado, en sectores como San Cayetano se han identificado restos fósiles de hojas, plantas y peces, los cuales permiten determinar la antigüedad de las formaciones geológicas y reconstruir antiguos ambientes naturales.
Por otro lado, en la parroquia Yamana, cantón Paltas, se registró un hallazgo sin precedentes para el país: los restos del Yamanasaurus lojaensis, el primer dinosaurio identificado en Ecuador. Este descubrimiento incluyó vértebras, partes de la cola y huesos de las extremidades, que permitieron establecer que pertenecía al grupo de los titanosaurios, con una antigüedad aproximada de 85 millones de años.
Además del aporte académico, estos estudios abren oportunidades para el desarrollo del turismo científico. Según Ramírez, “los fósiles pueden convertirse en un atractivo turístico, siempre que exista preservación y un compromiso de la comunidad para difundir su valor”, lo que permitiría dinamizar economías locales, especialmente en zonas rurales.
La participación ciudadana es otro eje clave en este proceso. La especialista insiste en que el conocimiento es el primer paso para la conservación. “Para cuidar algo, primero hay que conocerlo”, afirmó, al invitar a la población a involucrarse en la protección de estos recursos que forman parte de la identidad natural del país.
De esta manera, la paleontología no solo aporta al ámbito científico, sino que también fortalece la educación, la cultura y el desarrollo local, consolidándose como un campo estratégico para el Ecuador.


