Meses antes de ser sorpresivamente capturado, José Adolfo Macías Villamar, alias Fito, estuvo en Colombia en diálogos con expertos en negociaciones, entre ellos, un abogado cercano al Cartel Norte del Valle. “Son abogados que cobran millones de dólares, pero que han logrado la no extradición de muchos narcos”, señaló a LA HORA una fuente de ese país cercana al proceso de negociación del líder de los Choneros, mismo que fue frustrado por el Ejército de Ecuador.

Alias Fito pedía la no extradición, beneficios para su esposa y para sus familiares en las cárceles
Desde abril de 2025, Fito inició un proceso de asesoría para saber si le beneficiaría o no entregarse ante el Gobierno. Ahí habría conocido a poderosos abogados que le indicaron cuál era el proceso.

En ese mes pasaron dos cosas que despertaron alertas en el líder de los Choneros:

El 2 de abril de 2025, Estados Unidos reveló cargos por tráfico de cocaína y de armas.
El 13 de abril de 2025, gana la presidencia Daniel Noboa, quien ya había logrado aprobar la extradición mediante consulta popular.
En mayo cristaliza la idea de negociación y contacta a gente de Ecuador y Colombia para gestionar el acercamiento con las autoridades. Fuentes que conversaron con este Diario indican que, por esos meses, Fito estuvo en el vecino país.

A inicios de junio de 2025, alias Fito buscó tener contacto con el Ministerio de Defensa, del Interior y con la Fiscalía del Ecuador. También escribió a mano una carta dirigida a la Embajadora de Colombia en Ecuador.

“Señora embajadora de la República de Colombia ante Ecuador: María Antonia Velazco Guerrero (…) Mi identificación es José Adolfo Macías Villamar (…) yo soy prófugo de la justicia desde hace un año y estoy en disposición de entregarme a las autoridades de mi país, pero temo por mi vida y por la vida de mi familia y tengo información muy valiosa”, dice la misiva.

Carta enviada por alias Fito a la Embajadora de Colombia. (Foto: LA HORA-CORTESÍA)
Fito señala en la carta su intención de que la diplomática sea garante en la entrega y detalla que no quiere ser enviado a una cárcel de El Salvador.

La misiva fue entregada, pero las negociaciones no se concretaron. El grupo de negociación de Fito aseguró haber conversado con gente de esa sede diplomática, pero luego dejaron de dar respuestas.

La primera semana de junio de 2025, alias Fito y su equipo buscaron conversar con el ministro del Interior, John Reimberg, y con el fiscal general, Wilson Toainga.

En ambos casos hubo comunicaciones con asesores de estas autoridades. En el caso del Ministerio del Interior, una colaboradora recibió mensajes pidiendo que conversen por la aplicación Zangui.

Con la Fiscalía hubo una conversación con una mujer quien le explicó que el Fiscal no puede hablar directamente con un prófugo.

“Tú sabes que, en una negociación, voy a tomar tus palabras, no vamos a poder tener un feliz acuerdo en todos los términos que se pongan sobre la mesa”, le dice la mujer de la Fiscalía –en conversación telefónica– a uno de los intermediarios de alias Fito.

Los pedidos que hacía Fito eran: la liberación de algunos de sus bienes incautados en el caso de lavado de activos y negociar la cárcel a la que iría en caso de concretarse la entrega.

Aquella conversación fue el 6 de junio de 2025. Fue la última vez que hablaron, según la fuente de este Diario.

Sobre estos episodios, LA HORA buscó la versión de estas instituciones, sin obtener respuesta hasta el cierre de este reportaje. Sin embargo, el Gobierno ha negado un pacto o que se hayan concretado acuerdos con el narco.

Fito, incluso, pensaba hacer un video hablando sobre su disponibilidad de entregarse, pero sus negociadores dicen que no se hizo. De hecho, lo describen como una persona cambiante, unos días hablaba de seguir negociando, otros de “explotarlo todo”, en otros dejaba de responder.

Asimismo, pese a lo que se sabe en Ecuador y en EE.UU., Macías les decía a sus negociadores no conocer ni haber trabajado nunca con carteles de la droga. Reiteraba que jamás había tenido acusaciones por narcotráfico y cuestionaba que Estados Unidos le haya impuesto cargos.

Era muy vehemente. Incluso, alias Fito aseguraba también que fue Daniel Noboa quien pidió a EE.UU. que impusiera cargos contra él, y reiteraba: “Me han dado fama que ni al Chapo (Guzmán) y yo no soy como el Chapo, no soy amigo de ningún cartel”, les decía a sus negociadores el 6 de junio de 2025.

Quienes conversaron con LA HORA sobre el ánimo de Fito por acercarse a negociar, señalan que sus familiares eran su mayor preocupación.

Pedía que su novia Verónica Briones no fuera trasladada a una cárcel de la Sierra, pues están controladas por sus rivales los Lobos. También fue claro en exigir que no detuvieran a su esposa Mariella Peñarrieta, a quien la Fiscalía señala de haber lavado dinero proveniente del narcotráfico, de los Choneros. Y que ahora está prófuga.

“Fito le temía a la extradición. Sabía que lo pueden enviar a Estados Unidos o a una cárcel de El Salvador y que de ahí no va a salir nunca”, reveló uno de los negociadores del lado de Fito.

Aunque el Gobierno de Ecuador ha señalado que los acercamientos con El Salvador son para replicar sistemas de seguridad, como los carcelarios, el 23 de junio, The Washington Post publicó un artículo en el que revela que los gobiernos de Perú y Ecuador buscarían acuerdo para enviar a sus reos más peligrosos.

Dos episodios en Colombia y Ecuador trabaron las negociaciones de alias Fito
El 7 de junio de 2025 ocurrió un hecho que cambió todo. Un día después de que los negociantes de Fito lograran contactar a personal de la Fiscalía en Ecuador e hicieran llegar la carta a la Embajada de Colombia en Ecuador, Miguel Uribe Turbay, precandidato presidencial de Colombia sufrió un atentado. Un joven de 15 años le disparó en la cabeza y, actualmente, Uribe Turbay mantiene un cuadro médico con pronóstico reservado, tras varias operaciones.

Parte de los negociadores de Fito en Colombia dieron un paso al costado pues – según sus versiones– las labores de las autoridades colombianas se centrarían en el atentado a Uribe Turbay, relegando el caso de Fito y exponiéndolo a negociar solo con autoridades ecuatorianas.

Con un añadido: “Fito no confiaba en el Ministro del Interior. Creía que, si se entregaba, lo harían ver como una captura y lo extraditarían”, mencionó uno de los negociadores.

Este no fue el único hecho que lastimó las intenciones del narco. La fuga de Rolando Federico Gómez Quinde, alias Fede o Feder, líder de los Águilas, estructura aliada a los Choneros, tuvo repercusiones.

La nueva fuga de un líder criminal cerró cualquier contacto con Fito. Militares y otras autoridades conocían de las intenciones del líder de los Choneros por entregarse y proponer condiciones, pero la nueva huída golpeó el trabajo del Gobierno por mantener el control de las cárceles.

Desde ahí se intensificaron las búsquedas y, solo seis días después, Fito sería capturado. Las Fuerzas Armadas mataron toda intención de que negocie su entrega, en un operativo de más de 12 horas.

La sigilosa y larga operación para llegar a Fito
En el Ejército, en una de las unidades de Inteligencia, el trabajo empezó hace 11 meses. Todo nació desde la captura de Juan Carlos Chulca, alias Chavalo, en julio del 2024, quien es acusado de transportista de cocaína. Su conexión con Fito marcó el inicio de la silenciosa operación.

Los agentes sabían que Fito se movía en Manabí, entre una zona cerca de El Empalme, Pichincha, Olmedo y Junín. A diferencia de los negociadores, los uniformados aseguran que el narco nunca salió de Ecuador.

Fito tenía detrás de él a agentes casi sin control superior, que ya se han enfrentado a otros grandes narcos en Los Ríos, Esmeraldas y Nariño, Colombia. Son uniformados que, dicen, no tienen nada de qué hablar con sus objetivos. Cumplen lo que les ordena; si deben capturar, buscan las maneras para hacerlo. No negocian.

Una fuente humana es la que delató a Fito y no está entre los detenidos. Ofreció toda la información sobre la casa en el sector de Monterrey, entre Manta y Montecristi, en Manabí. La cantidad de personas y del búnker donde se refugiaba.

Esto fue corroborado por los agentes, quienes tenían en su poder un video de Fito donde se pueden ver los alrededores y parte de la vivienda. Todo era similar. Las imágenes habrían sido filmadas hace varios meses, según contaron a este Diario.

Un General del Ejército motivó a los agentes con un discurso patriótico
Así, ocho días antes de la operación del pasado miércoles 25 de junio empezó la vigilancia de la casa. Vieron a mujeres entrar y salir. Una madrugada, a las 03:00, realizaron un reconocimiento físico de la vivienda y también de los alrededores, acompañados de la fuente humana.

Por esto conocieron que a 4 kilómetros de la lujosa vivienda habitaba gente cercana a Fito, incluso sus sicarios y colaboradores del hijo del narco. Algunas calles tenían obstáculos de tierra para dificultar el tránsito.

Con esto decidieron ejecutar. Todo tenía que ser lo más reservado. Para movilizar a personal, sin que se filtre la operación, se informó de una captura ficticia en Santa Elena. Los agentes dijeron que se necesitaban traslados de personal. Pero llegaron a Manta.

El día anterior, el 24 de junio de 2025, a las 22:30, todos los que sabían del caso se reunieron ante un general del Ejército.

Él les dio arengas. En su discurso les dijo que el país espera por esto, por la captura del narco. Que tenían que hacerlo por sus familias, por la Patria, por el trabajo que han hecho.

Los agentes esperaban lo peor: una respuesta con armas y granadas, pero estaban preparados.

Este fue el momento en el que la negociación que buscaba Fito, intentando conectarse con las más altas autoridades del país, quedó sepultada sin que él se enterara.

Gasearon toda la casa para que Fito salga
La casa en la que encontraron a Fito había sido allanada cinco veces. De hecho, las fuentes que conversaron con LA HORA señalan que en esa vivienda se detuvo a Verónica Briones, novia de alias Fito, en mayo de 2024, cuatro meses después de la fuga de la Cárcel Regional del Guayas que, además, provocó motines e incendios en varios presidios.

Las Fuerzas Armadas sabían, por los cinco allanamientos anteriores, que era difícil tumbar las puertas blindadas de la lujosa casa del narco. Por lo que usaron escaleras de cuatro metros de alto. 24 personas iniciaron la operación a las 05:00 del miércoles 25 de junio de 2025.

Detuvieron en el interior a cuatro hombres, dos mujeres y una niña, que resultó ser hija del narco. Cortaron la energía eléctrica e inundaron el lugar con gas lacrimógeno. Solo un generador había quedado encendido. Ellos sabían que en el búnker estaba el objetivo y querían obligarlo a salir.

La guardia de Fito. (Foto: cortesía Ejército)
Los cuatro detenidos no dieron detalles de la ubicación del escondite, dijeron que no hablarían, que no sabían nada, incluso uno dijo que lo maten. Todos muy fieles a Fito.

Las mujeres revelaron que no habían visto a sus familias, incluso a sus propios hijos, hace varias semanas. Era como un secuestro, dice uno de los agentes que conversaron con este Diario.

Vaciaron una cisterna. Abrieron los techos eléctricos de la piscina y un área de picnic para tener iluminación. Incluso preguntaron a la niña si conocía a Fito, mostrándole una foto en un celular. La guardia del narco se desesperó y reclamó por las preguntas a la niña.

Pero los agentes no se iban a mover hasta dar, al menos, con el búnker. Pero intuían que Fito estaba en el lugar porque su pequeña hija estaba allí.

Quedaron “empantanados”
Cerca de las 11:00, cinco horas después, decidieron contactarse con personal policial para contar con equipos electrónicos para la búsqueda. Se sintieron “empantanados”.

A esa hora ya estaban enterados los ministros y jefes de las fuerzas del orden. Ya con todos en el lugar, cerca del mediodía, se realizó un repaso de las acciones y dieron las justificaciones de por qué seguir en el sitio. El ministro Reimberg habló de usar retroexcavadoras para dar con el búnker. Es decir, iban a seguir ahí hasta dar con el narco.

El Estado ya tenía a la niña y podía servir para negociar con Fito, dijo una de las autoridades, según las fuentes de este Diario.

Antes de seguir tuvieron una pausa para comer, algunos ya llevaban nueve horas de intenso trabajo. Ya recuperados realizaron más allanamientos. Uno de estos fue a un vecino de Fito, médico, que sigue en la mira de los agentes. Esto porque el narco tiene problemas gástricos y de glucosa.

Revisaron nuevamente la casa, pero solo veían el lujo, camas, ropa, artículos de brujería, santos, medicamentos, la tecnología. Determinaron que el generador eléctrico que estaba encendido era muy grande para la casa y lo desconectaron. Esto, conocieron luego, alimentaba el sistema de flujo de aire que tenía Fito en el búnker.

Los agentes buscaron el escondite. A la derecha, uno de los guardias de Fito. (Foto: cortesía Ejército)
Una retroexcavadora alcanzó la loza del refugio. De hecho, dice un agente, dio golpes a la estructura subterránea con gran garra. Esto fue suficiente para que Fito abandonara el escondite, 12 horas después del inicio de la operación iniciada por el Ejército.

Los militares se “emocionaron” al verlo salir de la guarida, dice una fuente. Un oficial le apuntó en la cabeza y le pidió que confirmara su nombre. Fito lo dijo y hasta lo repitió. Lo insultaron.

Fito y las agencias de EE.UU.
Ya con la recaptura, el trofeo, algunos militares se fueron contra la fiel guardia del narco porque no dijeron la verdad pese a que fueron consultados en varias ocasiones.

Esas cuatro personas subieron a uno de los blindados que tiene el apodo de ‘David’. Fito fue a otro, y su hija y las dos mujeres al tercero.

Durante el traslado hasta Guayaquil, el narco habría pedido que lo pasen al segundo piso de La Roca y mencionó que ya ha tenido acercamientos con agencias antidrogas de Estados Unidos (EE.UU.). Por eso, los agentes que lo olfatearon, investigaron, allanaron y pelearon hasta capturarlo creen que el líder de los Choneros se va para el país del norte y podría colaborar con información, pero desde allá.

El grupo, calificado como narcoterrorista, emitió un comunicado. El 26 de junio, al día siguiente de la operación militar, que luego fue conjunta, difundieron seis párrafos. Aclaran que fue una entrega y no una captura.
Dicen que la caída de su líder no debilita la estructura, incluso que “es el fin de una etapa pero el inicio de otra”. Alertaron que “la baja” de Fito sería el inicio de un conflicto interno mayor.

Los agentes del Ejército que capturaron al capo ecuatoriano leyeron la advertencia terrorista. No creen en el poder que dicen conservar los Choneros. Y que, definitivamente, no fue una entrega. (DLH)

Fuente: https://www.lahora.com.ec/seguridad/Alias-Fito-intento-negociar-pero-un-equipo-del-Ejercito-lo-descubrio-y-fue-capturado-20250628-0016.html

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