Las fuertes precipitaciones han dejado varios daños, con deslizamientos y acumulación de agua en diferentes sectores. Experta analiza la situación y cómo mejorarla.
Las lluvias intensas de las últimas semanas han generado afectaciones en distintas zonas de Loja, dejando en evidencia una posible vulnerabilidad de la ciudad frente a eventos climáticos poco comunes. Deslizamientos de tierra, acumulación de agua y deficiencias en el sistema de drenaje han puesto en cuestionamiento la preparación de la urbe ante un invierno severo.
Priscila González, docente investigadora de la carrera de Gestión de Riesgos y Desastres de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL), explicó que la geografía de la ciudad incrementa su vulnerabilidad: «Loja está ubicada en una zona montañosa con pendientes pronunciadas, lo que la hace más propensa a deslizamientos y socavamientos. Además, la presencia de ríos y quebradas dentro de la urbe, como el río Zamora y el río Malacatos, aumenta el riesgo de inundaciones, especialmente en zonas bajas».
Según la experta, otro factor preocupante es el aumento progresivo de las precipitaciones. Estudios climáticos previos ya advertían que las lluvias podrían incrementarse entre un 30% y 55%, lo que ha sobrecargado el sistema de drenaje urbano. «Este sistema ya presentaba deficiencias en su capacidad de manejo de aguas pluviales. A ello se suma el crecimiento urbano en zonas de alto riesgo y la falta de sistemas de alerta temprana para prevenir desastres», agregó González.
Entre las zonas más afectadas por las lluvias se encuentra la ciudadela de Ciudad Victoria, donde el inadecuado drenaje ha provocado acumulación de agua que afecta a los habitantes. «Otros sectores como Punzara, Amable María, entre otros, también han experimentado problemas similares. La planificación existe, pero su implementación sigue siendo un reto debido a la falta de financiamiento y coordinación entre instituciones», advirtió la especialista.
A pesar de contar con un plan de contingencia para la temporada de lluvias, los efectos adversos siguen siendo evidentes. «Es necesario avanzar hacia una gestión de riesgos integral que priorice la reducción de vulnerabilidades y la adaptación a las condiciones climáticas. No se trata solo de reaccionar ante el desastre, sino de prevenirlo mediante una adecuada planificación territorial y la inversión en infraestructura resiliente», enfatizó la experta.
Un avance en materia normativa en el territorio es la aprobación de la Ley Orgánica para la Gestión Integral del Riesgo de Desastres en enero de 2024. Esta legislación establece lineamientos claros para mejorar la gestión del riesgo y fortalecer la resiliencia de la población. «Es fundamental que los gobiernos locales trabajen de manera coordinada con la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos para identificar y monitorear zonas de alto riesgo, actualizar normativas de construcción y ejecutar medidas estructurales y no estructurales para reducir la vulnerabilidad», concluyó la investigadora.
Si bien Loja cuenta con herramientas para enfrentar la temporada invernal, su aplicabilidad sigue siendo un reto. La falta de inversión y de una gestión coordinada impiden una respuesta efectiva a los eventos climáticos intensos.
Fuente: https://www.lahora.com.ec/loja/esta-loja-preparada-para-enfrentar-inviernos-intensos/


