Los inversionistas internacionales arrancaron la semana con una señal contundente: el respaldo financiero que había ganado Ecuador en las últimas semanas se evaporó en cuestión de horas, después de que el No se impusiera en las cuatro preguntas de la consulta popular y referéndum impulsada por el presidente Daniel Noboa.

Hasta el viernes 14 de noviembre de 2025, el mercado apostaba por una victoria oficialista. Esa expectativa había elevado el precio de los bonos y comprimido el riesgo país hasta 644 puntos, su nivel más bajo en meses. Pero el resultado del domingo 16 de noviembre derribó el escenario de estabilidad que se había dado por descontado.

En Nueva York, según explicó el periodista y analista económico independiente Sebastián Angulo a través de su boletín diario Diligence, un banquero reportó que los bonos ecuatorianos cayeron 2,5 puntos porcentuales en las primeras operaciones.

Desde Londres, otro operador habló incluso de descensos cercanos a 4 puntos, una señal clara de que los inversionistas habían apostado por un “clean sweep” gubernamental.

Un “Clean sweep” es un término en inglés que se usa, sobre todo en política y en mercados financieros, para describir una victoria total, sin excepciones ni resistencias.

En este contexto específico significa que los inversionistas esperaban que el Gobierno ganara todas las preguntas, es decir, un triunfo completo que reforzara su poder político y su capacidad de gobernar.

“Este ajuste era inevitable tras una lectura demasiado optimista”, admitió uno de los operadores de bonos de deuda ecuatoriana.

“La corrección, aunque no caótica, sí marcó un viraje evidente: el mercado había anclado su confianza en la posibilidad de que el Gobierno consolidara poder político y asegurara gobernabilidad. Con el No triunfando en todas las preguntas, ese ancla desapareció”, apunó Alberto Rivas, economista con experiencia en mercados internacionales.

La gobernabilidad vuelve al centro del riesgo en Ecuador

Para varios fondos y bancos de inversión internacionales, el desenlace de la consulta popular representa un golpe político directo para Noboa. Su propuesta de activar un mecanismo constituyente queda cerrada, y con ella la expectativa de ampliar su margen de maniobra institucional.

Los bancos de inversión que siguen de cerca la región identifican dos consecuencias inmediatas en el tablero financiero, según Angulo:

• Gobernabilidad debilitada: El Ejecutivo deberá reconstruir capital político en una Asamblea que, si bien le ha sido funcional, sigue siendo fragmentada y volátil. La ausencia de un mandato plebiscitario reduce su capacidad para impulsar reformas amplias.

• Mayor incertidumbre institucional. Sin la vía constituyente, se reabre el debate sobre la viabilidad de reformas estructurales en el corto plazo, un factor que los mercados observan con creciente cautela.

Fondos con posiciones en deuda ecuatoriana anticipan que el impacto podría extenderse durante los próximos días, a medida que se ajusten las curvas de rendimiento y el Gobierno de Noboa defina su hoja de ruta postconsulta. La volatilidad evidencia que el rally previo estaba sostenido más por expectativas políticas que por cambios reales en los fundamentos económicos.

En palabras de Angulo: “La reacción del mercado es un reajuste brusco de expectativas. El resultado del domingo elimina el escenario que sostenía el repunte de los bonos y obliga al Ejecutivo a enviar señales rápidas de gobernabilidad. La capacidad del Gobierno para recomponer alianzas y ofrecer una narrativa clara será determinante para evitar una corrección más profunda en las próximas semanas.”

Como ya analizó antes LA HORA, en el actual escenario del No ganando en todas las preguntas, lo importante será como Noboa establece una estrategia para encajar el golpe y reconducir la agenda de cambios a través de la Asamblea.

Según análisis previos de JP Morgan y Barclays, Un No significa “evitar un proceso constituyente complejo, largo y con elevada incertidumbre institucional, lo que los mercados tienden a penalizar. En este caso, se preserva el statu quo institucional a corto plazo”. Además, se podría impulsar reformas graduales mediante la Asamblea, pero todo dependerá de si Noboa puede mantener la mayoría.

Sin embargo, a Rivas le preocupa que el ambiente político y de gobernabilidad que deja el resultado de la consulta le cierre el paso a reformas estructurales que no pueden esperar más como la del IESS y la del mercado laboral.

“Los que pierden con esto, y con un eventual escenario de mayor bloqueo político desde una oposición envalentonada con el triunfo del No, son los ecuatorianos más que el presidente Noboa. El país necesita cambios profundos porque de lo contrario el estancamiento y la crisis se profundizarán en el mediano y largo plazo”, acotó Rivas. (JS)

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