Tras la detección de la nueva variante de coronavirus en Reino Unido, el mundo está en alerta. Varios países, entre ellos Ecuador, optaron por reforzar las medidas de bioseguridad y las de movilidad internas y externas. Aspiran así a contener la propagación del SARS-CoV-2 y evitar la saturación de los hospitales.

B.1.1.7. se llama la variante. No es una nueva cepa, se trata de una mutación o cambio en la proteína de espiga del coronavirus, conocida como ‘spike’ o S. Actúa como una llave que tiene el patógeno para ingresar e infectar las células humanas.

En septiembre y octubre, científicos londinenses empezaron a estudiar la mutación por el aumento de casos.

“La preocupación mundial se debe a que es una variante más contagiosa, podría adherirse mejor a la célula; pero no es más agresiva o más letal”, aclara Paúl Cárdenas, docente de microbiología e investigador de la Universidad San Francisco de Quito (USFQ).

Para llegar a esa conclusión, los científicos del mundo han secuenciado el genoma del virus, es decir, han estudiado su huella. La USFQ lo ha hecho desde marzo, a nivel local. Hasta la fecha, ha analizado 107 genomas de forma completa, de más de 400 contagiados.

Por eso se cree que la ‘nueva variante londinense’ aún no estaría circulando en Ecuador. En el país, la más común es otra proveniente de Europa que se originó entre febrero y marzo.

El ministro de Salud, Juan Carlos Zevallos, ratificó ayer 21 de diciembre del 2020 que no se conoce que esta variante circule en el país. Aunque admitió que acá se hace “muy poca vigilancia genómica del virus, frente a lo que pasa en Reino Unido: 140 000 estudios, por ejemplo”.

No hay pruebas, subrayó, como ha dicho la OMS, de que las vacunas que se están aplicando en el mundo, no la combatan. Solo buscan prevenir complicaciones ante esa “nueva amenaza internacional”, pues recordó que dos de cada tres ecuatorianos aún no se han contagiado, según sus estudios de seroprevalencia.

“Hemos encontrado un familiar de la B.1.1.7 en Los Ríos. No es la misma”, dijo Cáceres.

La Universidad Espíritu Santo (UEES), de Guayaquil, también ha estudiado al virus. Desde hace pocas semanas disponen de nuevas máquinas con las que secuenciaron los genomas, según Fernando Espinoza, director de Investigación.

“En las últimas semanas hemos analizado 170 genomas, y en ellos no hemos hallado la nueva variante de Reino Unido”. Por eso se debe reforzar el seguimiento del virus, coinciden Cárdenas y Espinoza.

“Al hacer la secuenciación sabremos qué ocurre con el microorganismo y podremos ayudar a tomar mejores decisiones”, apunta Cárdenas.

Pero Espinoza alerta: el virus ya podría estar acá, debido a la libre movilidad y a la velocidad de transmisión (RO): número de personas que se infectan por cada caso positivo. Debería ser bajo uno. Desde el 11 al 17 de este mes, Esmeraldas, Morona Santiago y Tungurahua superan el uno. Por ello también son importantes las acciones para monitorear a viajeros.

Respecto de la atención en salud, el Ministro señaló que existe plena capacidad tanto en lo hospitalario como en el primer nivel de atención. Más de 1 940 unidades operativas continuarán activadas. Y dijo que la demanda de camas en terapia intensiva aún es estable.

Sin embargo, están tomando precauciones. La noticia de la nueva variante del virus y la posibilidad de aumento de casos, resultado de festejos de Navidad y Año Nuevo, encendieron alertas en lo educativo.

La semana pasada, el COE Nacional aprobó los planes de regreso progresivo a clases presenciales de 204 planteles fiscales rurales y de 12 universidades e institutos. Además, ya están trabajando en esa modalidad otros 79; de ellos 12 particulares, desde la última semana de septiembre.

El COE decidió que unos 4 000 alumnos de planteles que se encuentren en clases presenciales no retomarán las actividades el lunes 4 de enero del 2021, como la mayoría de 4,4 millones de chicos, que sigue de modo remoto. Lo harán el lunes 18. Al mes del regreso a clases presenciales en uno de los centros privados, se detectaron contagios de covid-19, tras el diagnóstico positivo de un padre de familia y sus hijos. Por eso se busca prevenir, extremando precauciones, tomando en cuenta el período de incubación del virus.

“Estamos pagando la factura de las fiestas de Quito. La Navidad y fin de año deben celebrarse de forma mesurada, para no vivir una tragedia en enero”, dijo Danilo Calderón, gerente del IESS Quito Sur.

Este contenido ha sido publicado originalmente por Diario EL COMERCIO en la siguiente dirección:https://www.elcomercio.com/actualidad/ecuador-cepa-alerta-restriccioens-fiestas.html. 

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